Lluis Miñarro / FOTO: QUIQUE CURBELO

Ya tocaba. En anteriores 8 ½ su nombre flotaba en el ambiente, siempre vinculado a su faceta como productor. Porque Lluís Miñarro ha producido películas de Albert Serra, Lisandro Alonso, Naomi Kawasi, José Luis Guerin o Javier Rebollo. Durante muchos años, a través de su productora “Eddie Saeta”, apostó por un cine muy personal, basado más en criterios artísticos que comerciales. Dice que le gustan “las películas honestas que muestran realidades desconocidas y que al final te dejan una puerta abierta”. Una puerta que le llevó a recibir la Palma de Oro en Cannes por “Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas” del director tailandés Apichatpon Weerashetakul.

Pero su mente, creativa e inquieta le ha llevado también a dirigir películas como “Family Strip”, un documental con doble lectura, personal y social, centrado en su padre y madre y “Stella Candente”, una revisión del reinado de Amadeo de Saboya, en la que los fantasmas del pasado se cuela a través de diferentes formas de evocación.

LaEscena mantuvo un encuentro con el director en el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, justo antes del estreno de “Love me not” inspirada en la “Salomé” de Oscar Wilde. Miñarro revisita este mito bíblico, actualizándolo y trasladando la acción al destacamento de un ejército extranjero. La historia de amor entre Salomé y Yokanaan también señalará “la brutalidad que cualquier guerra representa”.

“Love me not” está dividida en dos partes y arranca en el año 2006, siguiendo a un destacamento militar de Oriente Medio, para llevarnos a la actualidad en la parte final de la cinta. Salomé es una soldado de ese ejército cuya vida se cruza con la de Yokanaan, un preso confinado en una cárcel de alta seguridad y considerado terrorista por unos y profeta por otros. El desierto sirve como escenario ambivalente en el que se mezclarán aleatoriamente la seducción, el erotismo y la violencia.

Sus intérpretes son Ingrid García-Jonsson, Francesc Orella, Lola Dueñas, Óliver Laxe, Luis Alberti, Fausto Alzati, Hugo Catalán, Lu Colomina y Gabriel Ventura. El director indicó que la idea “surgió como respuesta a la brutalidad de Abu Ghraib en la Guerra de Irak y sirve como lanzadera para hablar de la diversidad en el más amplio sentido, desde las lenguas a la identidad sexual”. Entiende que las diferencias siempre han sido penadas, pero tiene claro que “no todo en Babel es necesariamente malo”.

Propone una simbiosis entre cine y teatro y no le importa que se hable de una teatralización excesiva porque “los griegos ya hacían cine 2.000 años atrás con sus dramas y comedias”. Y el teatro lleva al teatro, porque Salomé “es un mito muy querido y seguido en el siglo XX, un icono de la intelectualidad que bebe de obras como las de Caravaggio”.

Lluis Miñarro no tiene reparo en dedicar su película a Douglas Sirk, usando el melodrama como una herramienta más en el cruce de géneros que aparecen en la historia, como es el caso de la música que será la pieza que sirva para explicar y cerrar el círculo. Como diría Salomé, la de 1969, “cuántas noches vagando, por mil caminos sin fin, cuántas noches callando, cuánto te quise decir, una profunda esperanza y un eco lejano me hablaba de ti”.

Escuchen con detenimiento los ocho minutos y medio, en los que Lluis Miñarro nos da claves para entender su cine, construido a base de metáforas que siempre llevan al nudo de la cuestión, “cuando se reprime, sea donde sea, se generan monstruos”.

Escuchar la charla entre Lluis Miñarro y José Antonio Vega en Mixcloud

Jose Antonio Vega es colaborador de laEscena
@joseanvega64