Agnès Varda durante su rueda de prensa en el Festival de Cine de San Sebastián / FOTO: José Antonio Vega

Décadas jugando con las imágenes y poetizando la realidad en cada proyecto en el que se embarcaba. Agnès Vardá recibió el Premio Donostia en la presente edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. LaEscena estuvo presente en la rueda de prensa y mantuvo con ella un 8 ½ en toda regla, bueno un 8´34″, el tiempo que dedicó a nuestra pregunta sobre la sensación del mundo desenfocado que trasmite su nueva película “Visages, villages” realizada en colaboración con el artista JR.

La cineasta de 89 años, “me llamaban la abuela de la Nouvelle Vague, pero ahora digo que soy la dinosaurio de la Nouvelle Vague”, sigue jugando con la malicia y la ironía de la que hizo gala al insistir en que “no sé si es la primera vez que se entrega el premio a una persona marginal, que trabaja en el cine honestamente, pero que no hace dinero”. Ella cree que no hay una relación directa entre los premios y el éxito comercial, “yo soy bastante conocida como cineasta porque llevo mucho tiempo haciendo películas, pero desde el principio me cuesta encontrar financiación para producirlas “.

Desde “Cleo de 5 a 7” a ”Las playas de Agnès” pasando por “Los espigadores y la espigadora” la realizadora siempre ha querido hacer un cine radical, recalcando que “no lo hace como mujer, sino como cineasta radical”. Sigue viéndose como una directora de ficción, pero de vez en cuando siente la necesidad de volver al origen, y cree que “el documental es el origen de la comprensión”.

Por eso se ha embarcado en la realización de “Visages, villages” una radiografía de la Francia actual, hecha mano con mano con el artista JR, especializado en fotografías gigantes que cuelga en muros y edificios. Los dos se subieron a una camioneta y sin planificación prevista se lanzaron a la búsqueda de encuentros y fotos efímeras, creando vínculos con las personas que son evidentes, reales y muy emotivos.

La película será estrenada en España coincidiendo con la entrega del Oscar Honorífico que recibirá en Los Ángeles el 11 de noviembre. El mejor reconocimiento que se puede dar a una joven fotógrafa y aprendiz de cineasta que en el año 1955 dirigió su primer largometraje “La Pointe Courte”. Por suerte para los espectadores, sesenta años después permanece abierta al mundo que la rodea. Un lujo.

Jose Antonio Vega es colaborador de laEscena
@joseanvega64