Portada de "Mujer en el bar", último libro de Ovidio Parades

Leo que Mujer en el bar, del escritor ovetense, colaborador de estas páginas, Ovidio Parades, va a por su segunda edición, en las cuidadas manos de Trabe. Y es una buena noticia, un escritor de la ciudad, una editorial aquí asentada, una segunda edición, de un libro que cuenta un puñado de historias de mujeres, fundamentalmente, de mujeres que van solas a los bares y piden copas de vino tinto. De mujeres a las que les gusta sentarse solas en la barra de un bar y pedir una copa de vino tinto. De mujeres con compañeros o sin ellos, con hermanas; muchas de ellas, en la orfandad del padre o de la madre o del padre y de la madre. A las que les gusta sentarse solas en la barra de un bar, en la barra del bar, y pedir una copa de vino tinto.

Yo soy una mujer en el bar y pido una copa de vino tinto. Esta afirmación no llega a la categoría de confesión porque, por una parte, quien me conoce lo sabe y, por otra, responde a las cosas de poca importancia de León Felipe.

Pero soy una mujer en el bar y, así, el libro de Ovidio Parades nos cuenta, a las mujeres en el bar, con ese artículo determinado masculino singular, “el”, que, como dicta la gramática académica, hace referencia a una entidad que se supone identificable, y yo soy una mujer en el bar, en el bar de enfrente de casa.

Leonard Cohen también tenía un bar enfrente de su casa de Montreal. Leonard Cohen también escribió sobre mujeres, y en él están Marianne, Suzanne, Alexandra, Heather, Nancy, Jane… Y en Ovidio están Manuela, Julia, Laura, Bárbara, Paula, Esther, Elena… Y Leonard Cohen, que a veces vivía en la soleada California y otras veces en el país del norte más allá del país del norte, en su ciudad de Montreal, tenía un bar enfrente de su casa, en un barrio popular, y por la mañana se asomaba para saber que ya había abierto, e iba.

Yo soy una mujer en el bar que está enfrente de mi casa y sé cuándo está abierto y voy. Busqué acomodo en otros bares, pero solo lo encontré, para estar en casa, en el bar de enfrente de casa. Una temporada de mi vida fui rica y tenía un bar a cada lado de mi casa, según mirara a izquierda o a derecha. Hasta que el bar vecino de las salamandras se mudó. Y solo hubo el acomodo del bar que está enfrente, a la izquierda.

Y, allí, sonreí y asentí y murmuré y lloré un poco cuando se habla de milhojas en Mujer en el bar; que leí, cómo no, en la barra del bar de enfrente de casa, como siempre, y tomé notas.

El bar de Mujer en el bar es el bar de la segunda canción del primer disco de Tom Waits, es el bar de “I Hope That I Don’t Fall In Love With You”, que podría ser un relato de Ovidio Parades o un relato de Ovidio Parades podría ser una canción de Tom Waits.

Quienes somos mujeres en el bar sabemos encontrarnos en los bares de Leonard Cohen y de Tom Waits y de Ovidio Parades, con una copa de vino tinto, con compañero o sin él, y nos gusta ir allí solas y sentarnos en un huequecito, y nos gusta leer en la barra Mujer en el bar y sonreír y afirmar y llorar un poco y querer ser otra Marianne, querer ser Marianne Faithfull.

Presentación de la segunda edición del libro
Club de Prensa Asturiana de La Nueva España
C/ Federico García Lorca 7, Oviedo
Jueves 17 de enero 2019, 20 horas.

Belén Suárez Prieto es cronista musical
belensuarezprieto.es