Soledad Vélez, durante su concierto en Cultur3 Club en Gijón.

Acabado el concierto, Soledad Vélez contaba, risueña, feliz y con la cara entera pintada de azul, que ella es una diva campechana, y puede que esa especie de broma privada resuma a la perfección el espíritu de Cultur3 Club. Al fin y al cabo esta feria nacional de artistas va precisamente de derribar los muros y tabús vinculados a la creación artística sin perder ni un ápice de su divinidad.

Sin duda, el pasado fin de semana se vivieron dos días repletos de emoción en el Palacio Revillagigedo. Lo cierto es que 47 artistas, cine, conciertos, conferencias, presentaciones editoriales, nuevas tecnologías aplicadas al arte, pintura en vivo y casi 4.000 visitantes dan para mucho. Incluso para polémicas, como las suscitadas por la censura a la que sometió Facebook el cartel de la feria por mostrar los pechos de una mujer de inspiración rubeniana.

En lo relativo a las artes plásticas, por primera vez en Cultur3 Club, se hizo entrega de un premio. Estuvo dirigido a la mejor obra y surgió gracias a la colaboración de Winsor and Newton; el galardón fue a parar a manos del artista Emilio Fornieles por su obra tridimensional ‘Rodion selbst’. Otra de las novedades de este año fue la pintura en vivo realizada por el artista Marcos Álvarez en una instalación cedida por Montana Colors y que despertó una gran expectación. Muy relevante también fue la aplicación de las nuevas tecnologías al servicio de la creación artística, de la mano de la empresa asturiana de realidad virtual RVG.

En lo que a artistas se refiere, el nivel general de la feria recibió multitud de elogios y prueba de ello es el importante número de obras vendidas; algunos de los nombres más destacados fueron los de la pintora Rocio Guerrero, el de Faustino Ruíz o el de la coreana Joo Eun Bae. Particularmente interesante resultó, un año más, la presencia de escultores de altísimo nivel (como Miguel Gonzalez Díaz o Javier de Benito) que se llevaron gran parte de los elogios del público asistente.

El cine fue otro de los grandes protagonistas de Cultur3 Club, con la presencia de la plataforma Future Shorts y una muestra de cortometrajes nacionales coordinados por el director del CICA Víctor Guillot ; que sorprendieron gratamente al público; fueron pequeñas píldoras de genialidad de directores que ya se están haciendo un hueco en la escena internacional. Tal vez los títulos más destacables de esta selección de cortos fuesen ‘Como yo te amo’ de Fernando García-Ruiz y ‘Graffiti’ de Lluis Quilez o “Ente Lineas” de Jose Luis Velazquez

La conferencia sobre el proyecto de Mila Abadía, Mujeres Mirando Mujeres, contó con la amplia visión de Susana Carro sobre la situación de la mujer en la sociedad actual y captó la atención de un gran número de público. Otra de las actividades más esperadas fue la presentación de algunos títulos de la editorial Rema y Vive como Flash Gordon el conquistador de Javier Cuervo.


LA MÚSICA EN CULTUR3 CLUB

El hecho de mezclar pintura y escultura con música en directo (pero también con ocio y gastronomía) resulta tan fresco como la espuma de las olas en Septiembre. Cultur3 Club derriba el ceño fruncido de los pasillos de sus salas de exposición y rompe el silencio eclesiástico imperante en los museos para cambiarlo por la sonrisa y la conversación. Los visitantes disfrutan de un museo des-contextualizado al que se le añade la voz del artista defendiendo su obra y un claro toque festivo, que cada año va cogiendo más fuerza. En este sentido fueron cinco las propuestas sonoras -una de ellas con cambio de ultimísima hora por lesión del teclista de la banda de los Harrison Ford Fiesta-.

El sábado abrió la terraza del Cultur3 Club Raposo con un concierto a la hora del vermú que fue de menos a más y que resultó una mezcla de caminos entre Tino Casal e Hidrogenesse, que no es poco. Lo de este gallego afincado en Berlín es pop electrónico del bueno, de ese que te hace bailar aunque no puedas con tus huesos. Por la tarde, recién llegados de Cuenca para sustituir a los Harrison, la joven banda Fizzy Soup, con una puesta en escena potente y vibrante, intensa y diferente, con un sonido descarado que desborda energía. Captains, como era de esperar arrasaron, destruyeron y no hicieron rehenes en lo que el público describió como uno de los mejores conciertos del verano gijonés. Absolutamente estratosféricos, los de Fee Reega no se dejaron nada en el tintero: pura energía y calidad con ecos de The Bad Seeds y la mismísima Pj Harvey.

El domingo, cuando El Tamar empezó su concierto a la hora del vermú, la terraza del Cultur3 ya estaba llena; el músico ovetense comenzó con parte de su repertorio antiguo para ir abriendo boca y acabó metiéndose al público en el bolsillo gracias a una banda que toca como los ángeles y a unas canciones, las de su último disco, que conectan con el auditorio por sus giros lingüísticos y su fino sentido del humor. Soledad Vélez cerró la parte musical desplegando simpatía y cercanía, resultó increíble lo que esta artista chilena afincada en Valencia pudo hacer únicamente con su voz, su guitarra y unas bases electrónicas.Dance and Hunt es un discazo y Soledad lo defendió como se merece: con todo.

Dani Permuy es colaborador de LaEscena