Chelo Sanjurjo: El arte del oficio. FOTO: MÓNICA DE JUAN

“El arte del oficio” es el título elegido para la exposición que presenta una amplia retrospectiva sobre la obra de Chelo Sanjurjo (Barres, Castropol, 1947), artista que ya presentamos en LaEscena analizando su íntima propuesta “Frágiles” mostrada entre 2015 y 2016 en la sala de exposiciones del Auditorio de León y, posteriormente, en la Galería Alfara de Oviedo.

Ahora, en la sala de exposiciones del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, tenemos la oportunidad de contemplar una excelente selección de las creaciones de la artista. Desde el Vicerrectorado de Extensión Universitaria y de Proyección Internacional se ha respaldado este proyecto planteado por la Asociación Feminista de Asturias «Clara Campoamor», con la que se inician una serie de exposiciones de artistas asturianas que se inscribirán en los cuadernos denominados “Contra el canon”. Las publicaciones –que seguirán a este primer cuaderno– apuestan por las artistas que, como Chelo Sanjurjo, han estado excluidas del canon tradicional y preestablecido. Es de agradecer la apuesta de AFA y la Universidad de Oviedo por un arte que necesita su reconocimiento; ya en su momento, la Asociación Feminista y la Universidad colaboraron en el proyecto Ruta 7, que planteaba la visibilización de mujeres artistas, profesoras y alumnas, relacionadas con el ámbito de la formación en la Escuela de Arte de Oviedo.

La exposición “Chelo Sanjurjo: el arte del oficio” resulta difícil de delimitar formal y estilísticamente. Su obra «no encaja» en clasificaciones al uso, ni en corrientes establecidas para el arte contemporáneo. Y aquí está una de sus grandes virtudes. La muestra se articula a partir de dos constantes: la temática, siempre ligada al mundo femenino, y el gouache, técnica que domina a la perfección y de la que extrae calidades inimaginables que van desde los campos de color, de apariencia serigráfica, hasta las transparencias y sutiles veladuras que parecen acuarelas. Para aportar una amplia visión de su producción, la muestra abarca un arco cronológico que parte de obras de principios de los años ochenta y llega hasta la actualidad.

A partir de corrientes estéticas que hunden sus raíces en la tradición de las vanguardias, su estilo ha ganado en carácter y personalidad, advertimos referencias cromáticas fauvistas, imágenes fragmentadas de origen cubista pero, sobre todo desde finales de los 80, una clara deuda con el informalismo, estilo que impregna su trabajo asumiendo la deformación que a veces la artista lleva al límite de la caricatura. Hay referencias propias, autorretratos quizá, pero sobre todo hay una visión deformante de las cosas que unas veces, por la suavidad tonal y elegante grafismo, provocan una amplia sonrisa en el espectador, pero en otras despierta sensaciones contradictorias, como si nos reflejásemos en un espejo que nos devuelve nuestra propia realidad. 

Y es precisamente desde el ámbito iconográfico donde observo paralelismos con el discurso de otras creadoras contemporáneas. En la presentación del catálogo de la muestra se hace referencia a ellas. Este cuaderno constituye un documento necesario y cuenta con un cuidado diseño de manos de Ediciones Trabe, comprometido equipo editorial formado por Samuel Castro y Esther Prieto que se han implicado con ilusión en el proyecto hasta hacerlo propio.

“El arte es una garantía de cordura” son las palabras de Louise Bourgeois que compartimos y que están presentes en el catálogo como referencia a la “necesidad del arte”, como también lo están las reflexiones de artistas como Hannah Höch que habla de la ruptura de los límites establecidos, de Remedios Varo y su coherente reflexión sobre un arte sin fronteras y las de la profesora Carmen González afirmando que la superación de las limitaciones técnicas permite la expresión en libertad.

Chelo Sanjurjo sigue provocando en nosotros el interés por valorar la frescura de sus imágenes, la serenidad y belleza de lo cercano, la fuerza regeneradora que contiene una obra auténtica como la suya y que me recuerda las palabras de Frida Kahlo: “Nunca he pintado sueños”. Porque el valor de su pintura no sólo está en saber armonizar formas y colores, se encuentra en su capacidad para mostrarnos que todo existe y se mueve bajo una única ley: la vida.

«El arte del oficio». Chelo Sanjurjo
Sala de exposiciones del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo
Calle San Francisco 1, Oviedo
Hasta el próximo 25 de marzo

Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte
saguazo@yahoo.es