José Luis García-Pérez y Blanca Portillo, durante la representación de El Cartógrafo / FOTO: CEFERINO LÓPEZ

Anoche el Centro Niemeyer recibió con un lleno absoluto la obra El cartógrafo, un texto del dramaturgo Juan Mayorga, premio Nacional de Teatro, premio Europa y autor mayor de la dramaturgia nacional contemporánea, gran conocido del público avilesino, acostumbrado a aplaudir la calidad y fuerza de sus textos e incluso a bautizar alguno de sus últimos estrenos. Esta obra ya había pisado Asturias en el tiempo estival de julio, en el Teatro Campoamor de Oviedo, y regresa ahora, otoñal, para tocarnos de nuevo por dentro.

El Cartógrafo es una obra sobre el gueto en Varsovia, sobre la ocupación nazi, el terror y el exterminio, pero sin ninguno de estos elementos en las tablas. Evitando la puesta en escena historicista, Mayorga plantea un drama en el que la reconstrucción en la imaginación de los espectadores es el elemento esencial. Los tiempos de la persecución y exterminio de judíos se entremezclan con el pretexto de la leyenda de un mapa trazado para evitar el olvido y luchar contra la tiranía del presente.

Un drama levantado en el escenario con el talento incuestionable de Blanca Portillo y José Luis García-Pérez, ambos magníficos en su interpretación, que combina la versatilidad actoral, al acoger cada uno a varios personajes, con un dominio del hecho teatral que les hace salir y entrar en la ficción representada (algo tan difícil y delicado) con la maestría que sólo puede dar la calidad y la experiencia. Y todo ello presidido por el respeto y la sensibilidad hacia los temas que se tratan; temas que fueron vidas, vidas que fueron mapas, mapas que fueron muerte.

Y esta tarde, mientras que El cartógrafo llena el Teatro Jovellanos de Gijón, con la pericia de tres grandes en los lenguajes teatrales, Juan Gómez-Cornejo en las luces, Alejandro Andújar en la escenografía y vestuario, y Mariano García en la música original y el espacio sonoro, en la Sala Club del Niemeyer, y dentro de la programación del Off, se podrá también disfrutar de otro texto de Mayorga, uno de los más representados internacionalmente y menos conocidos en España, Himmelweg. Camino del cielo, cuyo telón de fondo es el sufrimiento del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. El montaje de esta obra, a diferencia de El cartógrafo, dirigida por el propio Mayorga, es responsabilidad de Raimon Molins, quien también ocupa un lugar en el elenco que la sube a escena, junto con las interpretaciones de Patrícia Mendoza y Guillem Gefaell.

Un fin de semana para vivir buen teatro, enmarcado en la tendencia histórica o política, que sin renunciar a los textos potentes y a las temáticas difíciles, apuesta en lo escénico por un minimalismo que explora nuevos lenguajes y fórmulas escénicas que alcanzan mucho con muy poco. Una buena ocasión sin duda para recordar que eso que sí ha sucedido, y sigue sucediendo, deje de pasar.

Rosana Llanos López es profesora especialista en teatro
rossllanoslopez@gmail.com