Kollaps, exposición de Jorge Flórez en la sala Cornión. Foto: Kike Llamas

La exposición de Jorge Flórez (Gijón, 1984) se puede visitar en la galería de arte Cornión, lleva por título Kollaps, nombre del primer álbum que en 1981 publicó la banda alemana Einstürzende Neubauten. Transgresora música de este grupo berlinés que durante las siguientes décadas, por su radical manera de concebir y plasmar sus trabajos, provocó admiración y rechazo a un tiempo. De difícil clasificación, las creaciones del grupo fluctúan entre la música industrial y electrónica. Su nombre se podría traducir como “todos los edificios nuevos van a caer” o “el colapso de la nueva arquitectura”, en una clara alusión crítica a las construcciones de escasa calidad que, por aquellos años se hacían en Berlín, condenadas a resquebrajarse, fragmentarse y morir. Existe un interés personal de nuestro artista por ese carácter provocador y reivindicativo del grupo, por su música, acciones performáticas y conciertos.

En la propuesta actual de Jorge Flórez se advierte también la preocupación que, como observador del mundo, muestra por los catastróficos resultados de los desastres humanos -guerras del Próximo Oriente y la destrucción masivas de culturas y de yacimientos arqueológicos como Palmira…- y desastres naturales -terremotos de Japón, Ecuador y Perú-. A través de las obras que se contemplan en las paredes de la sala de exposiciones, adivinamos la génesis de sus piezas tridimensionales, el origen está en una serie de capturas de pantalla de noticias sobre estos desastres. Al desvelarlo, las obras parecen perder su aparente -sólo aparente- carácter neutral, para mostrarnos su auténtica realidad. Son esculturas de sobria presencia y de factura perfecta siempre identificables con su trabajo. Comenta el artista que a medida que se observan esos fragmentos de la destrucción, desperdigados y descontextualizados, toman fuerza como elementos autónomos, son formas surgidas del caos que adquieren un valor formal que nunca tuvieron.

Existe algún punto en común entre la “destrucción de la arquitectura musical” de Einstürzende Neubauten y el derrumbe de los edificios tras los desastres naturales y las guerras. De ellos, el creador parece extraer concepto y forma que traslada a estas piezas escultórico-arquitectónicas; fragmentos prefabricados que podrían pertenecer a un edificio en construcción y que desde su individualidad y belleza transmiten algo de esperanza.

Su lenguaje se ha definido en muchas ocasiones como minimalista, pero sin embargo, Jorge Flórez se aleja claramente de las pautas que definen ese estilo que se caracteriza por la liberación del mundo de la figuración y su distanciamiento del “tema”, para transformar las obras en fríos objetos formales ajenos, emocionalmente, al espectador. Nuestro artista es capaz de cruzar esa línea que separa la frialdad formal del minimalismo de la calidez sensorial de las formas, incorporando juegos estéticos, efectos de luz y ciertas recreaciones espaciales. De ahí que es más oportuno aplicar aquí el término esencialismo; añadiendo que la información/documentación visible en las paredes de la sala, anula la distancia con el espectador al ser consciente de sus referentes, inquietudes y preocupaciones.

Imagen 1. Jorge Flórez. Serie Kollaps nº 1. 2016. Madera y pintura sintética. 11×11,5×8 cm. Foto: Kike Llamas

 

Podríamos valorar las piezas de Kollaps desde su mismidad o, por el contrario, cargarlas de contenido y significado mediante ese complemento necesario que aportan las imágenes impresas. Ya comenté en la exposición The Fact. El hecho/el acto de febrero de 2016 en la galería Caicoya, y posteriormente en su presencia en la muestra colectiva Asturias Arte Actual. La forma del concepto en el CMAE de Avilés, las cualidades sugestivas, nada asépticas de sus trabajos. Ahora se respaldan aquellas afirmaciones, pues aporta información que ayuda a romper cualquier especulación sobre la neutralidad o falta de significado.

En la muestra Kollaps de la sala Cornión pueden contemplarse 16 piezas de distinto formato y técnica. Hay xilografías y tintas fotosensibles sobre papel, los grabados en relieve se han realizado con trozos de madera que evidencian el carácter orgánico de la matriz, sus texturas y “defectos”; hay piezas escultóricas en madera de haya y hormigón. Entre ellas destaca Serie Kollaps 1 (imagen 1), una pequeña pieza de madera y pintura sintética que fue el punto de partida para resto de esculturas. En conjunto, la exposición es de una gran coherencia, observamos su interés por investigar sobre las capacidades de percepción sensorial a través de piezas idénticas cuyo comportamiento varía en función de su ubicación (pared/suelo) o su naturaleza (madera/hormigón), desencadenándose un discurso estético que transciende al espacio expositivo y al espectador mediante un diálogo entre aspectos básicos: orden/caos, bidimensionalidad/tridimensionalidad, horizontal/vertical, quietud/desplazamiento, escala, textura, etc… ejercicios de percepción que nos implican, con un ingrediente añadido: “lo ambiguo”, que despierta aún más nuestro interés y curiosidad. Retomo, al respecto, una acertada frase de Jesús Moreta extraída del texto de presentación: “Habitemos, pues, principios de incertidumbre. El principio de incertidumbre asegura que el mero hecho de observar algo lo modifica sin remedio (es esa la relación entre el artista, el espectador y la obra)”.

La obra de Jorge Flórez se desmarca de la frialdad desnaturalizada de algunas corrientes estéticas donde las piezas suelen estar lejos, ajenas a la sensibilidad del espectador y sólo centradas en un análisis conceptual de las mismas. En Kollaps existe un compromiso del artista con el arte y su entorno, adjudicando a la forma y la materia una energía vital cargada de cualidades que configuran, desde la libertad de su creador, códigos plásticos que van más allá de la forma para ahondar en la propia existencia; sus piezas, son fragmentos, parte de un todo ya destruido o quizá por construir, son pedazos de una realidad que recuerda el espíritu romántico y existencial de aquellos creadores que, como FüssliEl artista abrumado por la grandeza de la antigüedad– vuelcan en el deterioro del pasado una profunda reflexión sobre la caducidad de las cosas y la vida, o como la conocida obra del también pintor Tischbein Goethe en la campiña romana, en la que los vestigios de otra época, al igual que los restos de una catástrofe, o de un inmenso naufragio, son muestra fehaciente de lo efímero de la existencia y los fragmentas de las cosas, reflejo de nuestra propia realidad.


Jorge Flórez. Kollaps.

Cornión Galería de Arte, Calle de la Merced, 45, Gijón
Hasta el 29 de octubre 2016
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Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte
saguazo@yahoo.es