Es muy difícil expresar en una página, o en dos, por muy bien que lo pudieras hacer, lo que supone asistir a un concierto de The Fleshtones. Ni siquiera viendo un vídeo de un concierto completo como uno que hay colgado en YouTube de finales de noviembre del año pasado en París.

A la banda neoyorkina he podido verla en diferentes momentos, la primera vez hace casi dieciséis años en la recordada Parque del Piles de la villa de Jovellanos, y siempre he salido de sus actuaciones con una sonrisa de oreja a oreja. El sonido no es su fuerte, cuestiones supongo de no tener un técnico de sonido propio, pero el espectáculo incomensurable, menos mal que hay al año alguna que otra cita como ésta.

“Los Fleshtones en vivo, más o menos” repitió en varias ocasiones Peter Zaremba, todo un showman, un frontman que lo da todo y más, un tipo que fundó con el guitarrista Keith Streng esta banda de garage de Queens allá por 1976.

No han parado desde entonces, ni han dejado de sacar discos, aunque pudieron saborear el mainstream en los 80, en 1984 con “American Beat”, un tema que se incluyó en la película Despedida de soltero, de Tom Hanks, y que con el que por cierto cerraron su concierto en Gijón.

El caso es que el repertorio era lo de menos, algo que pocas bandas pueden decir, lo que importaba era el espectáculo y The Fleshtones lo hicieron desde que salieron a escena poco después de las 22:00 h.

Y también la actitud de estos tipos que llevan más de cuarenta años en activo y que no bajaron el pistón ni un segundo en su espídica actuación repleta de buen rollo y canciones como “Hard lovin”,  “Gotta got away”, “Love my lover”,  “I was a teenage zombie”,  la ramoniana “Remember The Ramones” o “I can’t hide”, original del jamaicano Ken Parker que cantó el guitarrista.

Todavía se guardaron ases en la manga para el final: “Ama como un hombre”, en una versión espectacular,  “I surrender”, otro clásico no lo suficientemente reinvindicado como la propia “American Beat”.

En este broche, Peter Zaremba que no paró de bailar en los 80 minutos de show, se adentró una vez más entre el público y dejándose literalmente la piel, se subió a la barra de la Memphis para terminar una actuación de esas que crean afición.

Siguen en forman los de Queens, con una actitud tan punk como la de formaciones que hacen gala de ello y una manera de combinar garage, rock & roll, soul y R&B única e intransferible. ¿Los volveremos a ver? Esperamos que sí, porque sin The Fleshtones el panorama musical se quedaría huérfano.

The Fleshtones
Sala  Memphis (Gijón)
2 de febrero

Víctor R. Villar es periodista
@VictorRVillar