FOTO: DAVID RUANO

La siempre reflexiva propuesta de María Pagés copa de nuevo las tablas asturianas para ofrecernos una obra muy personal que habla del sentir y del ser en femenino. Tomando como salvoconducto inspirador el poema de Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) Sentimientos de ausente, nos entrega su Óyeme con los ojos (2014), que pondrá en escena en el Teatro Jovellanos el próximo sábado, 23 de julio, a partir de las 20:30 horas.

Un espectáculo dramatizado, dividido en varios cuadros, en el que la bailaora estará acompañada por distintos músicos (guitarra, violonchelo y violín) y donde la formalidad moderna de su estilo acicala esplendor. Los muchos y tangenciales arbitrios del discurrir de la propia vida se reúnen en la mujer que danza y que, con el baile, se afana en prodigar esa dichosísima hospitalidad, tan ancestral y heterodoxa a la par, del acervo flamenco. O sea, dejar escrito en el aire un sentir.

Óyeme con los ojos es una mixtura de vanguardia ajustada que vuelve a revitalizarse en los brazos de la sevillana, que hace de cada obra que sube al entarimado un periplo de singularidad propia agarrado (las más de las veces) a lo poético, puesto que es desde ello desde donde el sentimiento hace florecer el embrujo de sus movimientos: la lírica del signo y la letra.

Poética religiosa del Siglo de Oro

Sor Juana Inés de la Cruz, religiosa mexicana perteneciente a la Orden de San Jerónimo, cultivó la poesía, el auto sacramental, el teatro y la prosa; también fue conocida como la Décima Musa, fue la protegida de varios virreyes de aquello que se conoció, en tiempo colonizador, como Nueva España, y gracias a ellos pudo publicar muchas de sus obras. Profunda admiradora de Góngora y Quevedo, e influida por ellos, su cultismo literario pudo derivar también hacia lo profano. Amor es más laberinto (1689), proclamaba (y se titulaba) una de sus comedias, análisis de todos los aspectos del amor verdadero, uno de sus grandes temas.

Son muchos los que han querido ver en la obra de la monja una lectura de intención feminista. Pero no hay tal como tal. Lo que sí hizo la religiosa fue abogar por la igualdad de sexos y por la necesidad de la mujer de tomar conocimientos, de poder asirse de pensamiento, algo que en su época estaba ligado al hecho de profesar. Y es aquí donde entronca la disposición en tabla de María Pagés: la necesidad del humanismo femenino, un requerimiento que, en algunos casos y circunstancias, hoy se hunde preso de esa exacerbación guerrera, o en guerra, feminista (que no femenina), que aborta verdadero acercamiento y que desliga (en lugar de ligar), queriendo meter miedo en el sexo contrario, cuando en realidad la revolución se hace de otra forma: él y ella, juntos, a la misma altura y de la mano; por ejemplo.

Óyeme con los ojos,
Ya que están tan distantes los oídos,
Y de ausentes enojos
En ecos de mi pluma mis gemidos;
Y ya que a ti no llega mi voz ruda,
Óyeme sordo, pues me quejo muda.
(Segunda estrofa de Sentimientos de ausente, de Sor Juana Inés de la Cruz)

FOTO: DAVID RUANO



Ficha técnica del espectáculo
Óyeme con los ojos, 2014
María Pagés Compañía
Teatro Jovellanos de Gijón
Sábado, 23 de julio, a las 20:30 horas
Dirección, coreografía y diseño de vestuario: María Pagés
Dramaturgia: El Arbi
Cante: Ana Ramón y Juan de Mairena
Guitarra: Rubén Levaniegos
Violonchelo: Sergio Menenm
Violín: David Moñiz

Yolanda Vázquez es periodista especializada en danza
@yolazmartin