Gerhard Richter

Vivir es alejarte día tras día de aquello a lo que intentas volver.

“No sé mucho de dinero. Sólo sé medir el valor de una cosa por las ganas que tengo de tenerla.” Hombres errantes. Nicholas Ray.

La humedad incómoda de las tintorerías, donde todo es resonancia. Decimos evocar para no enfrentarnos al silencio que sigue a nuestra invocación.

Ningún lugar mejor. Título.

La felicidad de escribir y la alegría de publicar. A eso consagrarás lo que te quede de vida, al hecho de existir y al hecho de comunicarte.

“Y una canción también puede volverse inhóspita cuando pierdes el contacto con la emoción de la canción.” Leonard Cohen.

El oficio son momentos sin el que habla, de cada cosa por sí misma.

Escribimos porque nos sentimos solos; leemos para sentir que ya no lo estamos.

“Acudí a la menos perspicaz de las pasiones: el patriotismo.” Jorge Luis Borges.

Piensas como quien lleva en un cuenco lo que ya se le está escapando.

Enumerasteis las promesas que había incumplido el paisaje e hicisteis de los límites un contorno. Protestasteis, y en vez de cuestionar, pedisteis. Hasta que un día, sin más, dejasteis de protestar, dejasteis de pedir. Nada habían hecho por vosotros los nombres y jamás lo iban a hacer. Las palabras, sí. Pero no los nombres.

La voluntad es embellecida por aquello que se le opone igual que el obstáculo es sublimado por el giro.

Todo puede ser verde en lo escrito salvo la hierba.

Parecido ya a todas las casas, porque todas las casas están destinadas a quedarse vacías.

Vibrar es ir sin llegar a desplazarse, pero también prometerse un vuelo. Hay algo que alivia en esto, es verdad, como lo hubo en la caída, por un momento negada, de las servilletas que tiraste al coger una taza, pero qué es el vuelo sino un despliegue condenado o la soñada unión de las partes. Sólo es lo que ya es. Y muy pocos pasos llevan a algo más importante que el paso que se está dando.

Pensé en lugar de me dije.

“Y socorrerse mutuamente.” El enlace y la ley.

Un sonido doloroso, de platos recogidos y apilados con violencia.

“Dicen que los temas de la literatura son solamente tres o cuatro, pero quizá es sólo uno: pertenecer.” Alejandro Zambra.

Trabajarás para que no se convierta en norma la excepción.

“De nuevo la luz se apaga / como una herida entreabierta.” Robert Walser.

Como un pez bocabajo, que trae en su propia imagen su infortunio.

Esa rareza de las cosas vistas a través del aura que irradia la llama de una vela, de las cosas que no parecen las mismas pero tampoco parecen ninguna otra.

Arrancarle el corazón al animal para que sólo entonces viva. Algo así vendría a ser la escritura.

El olor del café que burbujea.

La muerte no es el final de uno sino el inconcebible avance de todo lo demás.

“Cada artista está determinado por leyes absolutamente propias carentes de valor para otro artista.” Andrei Tarkovski.

De ideal en ideal os protegisteis del fracaso convenciéndoos de la imposibilidad del éxito.

No cuentes, di.

Como un fruto que sólo puede caer, pudrirse, o ser arrancado, así esperas tú por el canto que te acoja.

La danza. Título.

“Las imágenes se intensifican / los objetos se parecen cada vez más a mí.” Rilke.

No estás obligado a inventar nada, pero sí a tratar de hacer siempre otra cosa.

Te echas hacia atrás durante el despegue, una sola persona es un corro en torno a ti. ¿Y si lo que te sujeta es lo que te retiene?, ¿en tu ir hacia dónde?, ¿hacia qué última ingravidez? Habías olvidado que estaba ahí el cielo, la escama extendida bajo las nubes, la misericordia de los molinos de viento (parecida a la que hacia la sombra muestra la pared al tratar por igual a la grieta y a la tersura), los surcos transformando cada perímetro en una silueta nerviosa, la fibra del mundo. Si esto no te parece hermoso, no sé qué le estás pidiendo a la belleza.

Chus Fernández es escritor