Pintura en expansión, Teresa Villamea, vista de la exposición

Un paisaje, un objeto, un rostro humano son plásticos cuando, al mismo tiempo que ofrecen una generosa manifestación que “da la cara”, guardan y reservan una posibilidad inagotable de manifestaciones: materia que no ha sido enteramente absorbida por una forma y que parece engendrar, con no se sabe qué elemento fecundante, una serie de formas posibles e igualmente reales, que se insinúan, que se presienten. Por eso lo plástico es silencio: el silencio de algo que no se decide a dejarse revelar.
María Zambrano, Algunos lugares de la pintura

Estas palabras podrían haber sido escritas para “Pintura en expansión”, una nueva propuesta de Teresa Villamea que habla de sus preocupaciones, de los flujos y cambios que afectan en la vida a los seres humanos, de las profundas transformaciones del mundo actual, y que ella traduce, desde un pensamiento y una sensibilidad de raíces románticas, en unas obras sencillamente bellas. Ya en su muestra anterior, “Tiempo en suspensión”, latía una naturaleza en la que los árboles y las nubes eran protagonistas, paisajes fragmentados y detenidos que, desde una cierta distancia y un silencio absoluto, reclamaban nuestra atención dejándonos su resonancia.

Es ahora, donde advertimos un paso más allá, donde de pronto irrumpe la pintura en sí, sin enmascaramientos ni ocultaciones, obras que se detienen en el lenguaje plástico como único argumento posible para mostrar la realidad y reflexionar sobre este mundo en plena metamorfosis.

Pintura en expansión, Teresa Villamea, vista de la exposición

 

Tras las marañas en superficie, hay un trasfondo oculto de belleza singular y ante la solidez de los estratos pictóricos, hay una pintura en expansión, fluida y viva, que interrumpe la visión, contaminando el horizonte. Son interferencias plásticas en las que la propia materia pictórica, a la vez contenida y dilatada, representa la vida, es reflejo de una realidad que, desde su misma naturaleza, desde el esmero formal del pincel y el abrupto gesto de la mancha, reclaman nuestra atención, gritan y desvelan inconformismo.

Podríamos afirmar que, en la línea de artistas como Heri Michaux o Luis Gordillo, creadores sabedores del poder seductor de sus pinturas, Teresa Villamea profundiza en mundos en los que el lenguaje plástico es el mejor comunicador posible. Estamos ante pintura viva a punto de traspasar sus propios límites, los muros de contención se han debilitado prometiendo invadir nuevas regiones para fertilizarlas. Es el arte un campo de batalla en el que los protagonistas han llegado a un consenso temporal para mostrar cómo la pintura puede ser compatible con sentimientos y estados de ánimo y cómo, escarbando entre los zarzales espinosos que cubren la tierra fertil, podemos encontrarnos a nosotros mismos.

«Pintura en expansión», Teresa Villamea
 Sala ALfaRa (Calle Aurora de Albornoz 16, Oviedo)
Hasta el 24 de marzo


Santiago Martínez
 es profesor de Historia del Arte
saguazo@yahoo.es