Vista de la exposición

Cantaba Jack Bruce, bajista de Cream, sobre un lugar “donde las sombras escapan de sí mismas”. White Room era el nombre del tema, y en la imprecisión de sus coordenadas, en la velocidad que va implícita en las huidas imposibles, cabía un catálogo salvaje de significados. Habitación blanca y sombras en fuga sugieren mentes en blanco, blanco ruido blanco, blanco silencio, elementos a los que el artista gráfico Tomás Alonso (Nueva de Llanes, 1981) incorpora piezas de mobiliario espectral y manchas de color que chorrean de la pared como excesos de ectoplasma.

La última serie de grabados de Alonso (litografía+serigrafía) es una exploración plástica del residuo humano que impregna los espacios vividos, de la sombra que permanece en nuestra ausencia como una vibración de las partículas del aire. Frente a la fantasía existencial de pasar sin dejar rastro, el terror metafísico a que se olviden de nosotros. Si las paredes oliesen (además de sangrar colores) seduce por lo poco probable de sus sinestesias: la cualidad táctil de la silueta pura, el silencio agridulce de todas las habitaciones blancas del mundo después de que el último haya cerrado la puerta al salir.

Si las paredes… oliesen
Dos Ajolotes (Espacio de arte)
c/ Pozos, 1 (Oviedo)
Del 28 de noviembre al 29 de diciembre


Alejandro Basteiro 
es escritor y dibujante
alejandrobasteiro.es / @lapiedradezo