“(…) Mis palabras exigen silencio y espacios abandonados”
Alejandra Pizarnik

Ante las fotografías de Soledad Córdoba sobran las palabras, contemplar Devastación es suficiente. En esta exposición se entiende el auténtico significado del término subyugar: son imágenes que fascinan mezclando el placer de la contemplación con la dureza del discurso, haciéndolas hermosas e incómodas.

Descubrí el trabajo de Soledad en 2008 en la Galería Vértice de Oviedo: “Un lugar secreto” era un viaje a las profundidades del lugar más íntimo, el cuerpo; fotografías de un realismo a flor de piel que no me pasaron inadvertidas y quedaron en mi retina. En el Museo de Bellas Artes de Asturias permanece expuesto otro de sus trabajos, el políptico de la serie “Ingrávida”, un referente de su lenguaje personal que transforma la realidad fotográfica en poesía. Sus propuestas se presentan siempre ante nosotros como un reto, reclamando un posicionamiento por parte del espectador. Desde su poderosa belleza formal y mediante una elección del momento y luz adecuada, es capaz de llevarnos al límite de la emoción.

 

En el título de la muestra –Devastación– hay algo tremendo y definitivo que parece predisponernos a la desolación pero, también, hay una férrea apuesta por la supervivencia y la renovación. La fotógrafa, enfrentándose a sus miedos, sale victoriosa y al igual que las obras de Louise Bourgeois, sus trabajos adquieren propiedades sanadoras. Comenta la autora que, ”de repente, un día experimentas algo que te rompe por dentro, que te descoloca, situando a la deriva tu voluntad y entonces, puedes dejarte llevar, puedes hundirte o puedes rehacerte y renacer de tus propias cenizas”.

La exposición se vertebra en torno al proyecto “Hogueras frías” conformado por una serie de fotografías secuenciales de gran formato, una proyección y una instalación; y por otro, “Ojos tatuados”, autorretratos pictóricos delicados y de contenido simbólico que conforman una serie de dibujos -tintas, gouaches, acuarelas y grafito- que desvelan otra faceta, hasta ahora oculta, de la artista.

 

En esta muestra, como afirma su comisaria Susana Blas, la artista ha dado un paso más en su búsqueda interior, y en este proceso, rompe con un pasado. La ruptura y el abandono están presentes, hay un gran espacio vacío que va a ser suplantado por la magia de la creación. La exposición se enriquece con la incorporación de diversos soportes: vídeo, instalación y pintura, que añaden un aliciente más a las diversas lecturas de su obra. Sus fotografías siempre han fluido entre una poética romántica y un realismo duro y estremecedor.

Gracias a este proyecto, he podido descubrir a la escritora argentina Alejandra Pizarnik, que acertadamente Susana Blas ha relacionado con nuestra artista y su discurso, de hecho “Hogueras frías” hace referencia directa a unos versos de la poetisa, existiendo claros paralelismos conceptuales y visuales; en el catálogo -diseñado por Marta Sánchez Marco- se recoge una selección de su poemario.

Emociona Devastación, Soledad Córdoba consigue trasladarnos a su mundo en una prueba más de que tras el dolor y el sufrimiento hay esperanza, también belleza.

Galería Gema Llamazares
C/ Instituto 23, Gijón
Del 13 de febrero al 30 de abril de 2016
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Sobre la artista

Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte
saguazo@yahoo.es