Catálogo de la exposición / FOTO: CARLOS SUÁREZ

“Symbiosis” es un proyecto que ha propiciado la colaboración de diez parejas de artistas a partir de una propuesta común: concebir obras en las que los lenguajes plásticos personales se fundan en su plano conceptual, estético y técnico. Fruto de esa estrecha colaboración, la exposición presenta diez trabajos a manera de dípticos de Lucía Álvarez/Gonzalo Zúñiga, César Naves/Jaime Rodríguez (Axial), Valle Baranda/Carlos Pérez (Alchemy Prints), Federica Bau/Olaya Valdés, Borja Moreno/Esteban Ferrer (grupo BYE), Antonio Navarro/Manuela Cristóvâo, Bernardo Lopesino/Diego Estebo (Pijama), Carlos Suárez/Luis Lanzas, María Castellanos/Alberto Valverde (Uh513) y Moisés Yagües/Eva Poyato.

El interés de esta muestra, más allá de los aspectos estéticos y visuales, se encuentra en su génesis, en la complicidad que se produce entre los artistas, la sintonía de sus reflexiones e intervenciones en el proceso de gestación. En la metodología de trabajo de la mayor parte de ellos (Axial, Alchemy Prints, BYE, Pijama y Uh513), ya está implícita esta compenetración y es desde su diversidad y sus múltiples planteamientos a la hora de afrontar sus creaciones, donde se halla la singularidad de “Symbiosis”.

El origen de este proyecto se encuentra en la supervisión del trabajo final “Interfaces. Consecuencias de una mala noche” de Lucía Álvarez y Gonzalo Zúñiga, jóvenes graduados en Grabado y Técnicas de Estampación por la Escuela de Arte de Oviedo. Su interés por crear estampas mano a mano, por intervenir en una misma plancha apoyándose en su confianza mutua, técnica y estética, ha propiciado la indagación en otras formas de colaboración en el ámbito de la obra gráfica.

En el espíritu de “Symbiosis” están presentes las conexiones entre las parcelas racionales y emocionales de sus artistas y los aspectos de resolución técnica y sensibilidad capaces de conducir la mano del creador. Interfaz es ese espacio de interacción, el lugar donde se desarrollan los intercambios de pensamiento y acción pero, a su vez, es instrumento, prótesis o prolongación en el proceso creativo: es gubia, tórculo y tinta, pero también es ratón, teclado y programación informática. Es soporte y superficie, real o virtual, pero sobre todo es lenguaje -palabra o imagen- que se comunica por medio de códigos personales y transferibles.

Rescatar ese lugar de interacción entre creadores, esa puesta en común y toma de decisiones es uno de los objetivos de este proyecto. El hecho de que algunas de las propuestas se apoyen en la impresión digital -Axial, Carlos Suárez/Luis Lanzas, Uh513…- es muestra de cómo el mundo de la gráfica, con todos sus derivados, continúa evolucionando en esa dirección. Hoy en día, es evidente el enriquecimiento de las técnicas tradicionales de impresión, el carácter híbrido y la convivencia entre disciplinas que responden a nuevas necesidades de un artista formado en el ámbito del grabado.

“Symbiosis”, vista de la exposición

 

Con respecto a la colaboración entre artistas, recojo las aportaciones del creador y profesor Juan Pablo Villalpando que, desde su experiencia, señala la expresión “gráfica colaborativa” que, especialmente en el ámbito latinoamericano, define la cooperación entre artista plástico y experto estampador y que recuerda algunos referentes de la gráfica contemporánea, como la imprenta parisina de los Mourlot que contribuyeron al desarrollo del cartelismo fin de siglo -Jules Chéret, Toulouse Lautrec…- o en algunos de los trabajos de creadores de vanguardias de la talla de Henri Matisse, Fernand Leger, Joan Miró y, especialmente, Picasso, y que en el entorno hispano tendría uno de sus mejores exponentes en el taller de Óscar Manessi y sus trabajos de colaboración y asesoramiento con artistas como Carmen Lafont, Manolo Valdés, Rafael Canogar o Luis Gordillo.

Los cadáveres exquisitos nos llevan a las antípodas de nuestro proyecto, su esencia es el azar y la casualidad, mientras que aquí pocas cosas están dejadas al azar y es en la suma de experiencias y sensibilidades donde están los resultados, como pudiera ser, por continuar en un discurso de corte histórico-artístico, el proyecto “Ménage à trois” de Andy Warhol/Jean-Michel Basquiat/Francesco Clemente, las propuestas del artista duplicado que conforman Gilbert and Georges e incluso, el “tripartito” de Rubenimichi.

“Symbiosis” propone otra manera de entender la creación plástica basada en una complicidad creadora que une a cada pareja de artistas, ya sea de carácter poético, de espíritu lúdico o especulativo, o desde la reivindicación social. Los proyectos son tan diversos en su génesis y en su configuración técnica y estética que permiten dar una amplísima visión de la realidad plástica actual a través de la obra gráfica.

Son ilimitados los derroteros por los que discurre el arte en nuestros días, desde el principio, en la propuesta “Symbiosis” rondó por mi cabeza uno de los proyectos más sencillos, bellos y desconocidos realizado por Cristina Iglesias, artista capaz de imbricar en sus esculturas, como piel y como materia, las huellas del mundo vegetal, sus raíces y cortezas, sus ramas y hojas. El “Proyecto Noruega” está ubicado en un fiordo de una de las islas Lofoten, su intervención con planchas de aluminio cuya superficie ha sido grabada con hojarasca, se incorpora al roquedal natural del acantilado cuyos colores graníticos se mimetizan con las piezas metálicas. La artista ha propiciado el encuentro entre la fuerza de la creación humana y las fuerzas de la naturaleza, los líquenes, musgos, hongos y otras plantas autóctonas crecen invadiendo las nuevas estructuras incorporadas, hasta ese momento extrañas al entorno, transformándose en su nueva morada.

«Symbiosis»
Sala Alfara. Calle Aurora de Albornoz, 16, 33012 Oviedo, Asturias
Hasta el 30 de junio de 2019
Comisario de la exposición: Santiago Martínez
Diseño de catálogo: José Castellano


Santiago Martínez
 es profesor de Historia del Arte
saguazo@yahoo.es