Three Lines (#2), 2017. Lápiz conté sobre papel. 30 x 21 cm.

La exposición Three Lines de Tom Benson (Londres, 1963) en la galería Guillermina Caicoya es, sencillamente, exquisita. La carta de presentación del artista es suficiente para entender el interés que despiertan sus trabajos; estudió pintura en el prestigioso Royal College of Art y en la Saint Martin´s School of Art, formación que se traduce en un personalísimo enfoque de la creación plástica, donde la interdisciplinariedad, el arte y el diseño se dan la mano a través de sus indagaciones sobre la percepción visual. Desde el primer momento nos sentimos implicados en un proceso en el que el análisis de la información visual es la clave. Revisando su trayectoria, se advierte el interés por extraer el máximo rendimiento a los aspectos conceptuales y sensoriales, poniendo a prueba nuestras capacidades de lectura e interpretación de códigos básicos de comunicación, siempre a través de sutiles matices en sus obras. Así ocurre con la serie fotográfica Someone like you (gray) (imagen 1), secuencia en la que una quietud absoluta, provocada por el formato, la repetición, el blanco y negro, con variaciones mínimas, subraya aspectos metafísicos, resultando inquietante y atemporal.

En el texto de presentación Cristina Ramos, comisaria de la muestra, analiza con claridad el sentido de esta propuesta, “son trabajos que exploran nociones más amplias del dibujo y de la relación entre línea, superficie y espacio”; y en este sentido, destaca la pieza Three lines (#5) (imagen 2), lápiz de color aplicado sobre la pared de la sala donde se representan tres líneas cuyas medidas (360×370 cm) están determinadas por las dimensiones de la pared. El rigor y la destreza acuden para recordarnos que una de las constantes de la creación plástica a lo largo de la Historia, ha sido intentar llegar a la esencia misma de las formas. Es un desprendimiento de lo superfluo que permite subrayar dónde se encuentra el principio de todo. Es tal el recorrido histórico de este asunto que ya Plinio nos recordaba, a través de las disputas entre dos grandes pintores de la antigüedad clásica, cómo Apeles recriminaba a Protógenes porque, “un trabajo demasiado prolijo en el detalle era perjudicial para valorar su esencia”; o más aún, la preciosa leyenda que recogen Ernst Kris y Otto Kurz en La leyenda del Artista de cómo ambos creadores rivalizaron en la búsqueda de una “pura sensibilidad” en la que apenas perdurasen las formas, marcando sobre una raya dibujada en la pared por uno de ellos, otra más fina por su contrincante y, sobre ésta, otra casi invisible, en un alarde de virtuosismo.

En Three Lines destaca la minuciosidad del trabajo, el rigor y limpieza que, en vez de potenciar un entorno aséptico y mudo, propicia un espacio apto para el análisis, reflexión y activación intelectual, para lo que la galería de Guillermina Caicoya se presta como lugar idóneo. Hay, por otro lado, cercanía en cada una de las obras y no sólo por sus formatos asequibles y la suavidad en el acabado de los materiales sino también por la calidez humana que denota un tratamiento artesanal palpable en el proceso de gestación de cada pieza que, sin ser evidente, se percibe tras la sobriedad de las formas y colores mínimos. Algo que está por encima del rigor, del intelecto y el pulso porque las particularidades de cada obra nunca están cerradas y poseen múltiples posibilidades.

Advertimos aspectos pedagógicos en el planteamiento de esta muestra, el análisis del color profundiza en el espíritu y las teorías sobre la percepción visual mediante combinaciones cromáticas que son pura sensibilidad, así lo advertimos en Grid (1) (imagen 3) donde parecen resumirse las diversas interpretaciones sobre el tema, recogidas por José Antonio Franco Taboada en De la teoría de los colores de Goethe a la interacción del color de Albers. Son precisamente la pareja de artistas Anni y Josef Albers quienes, desde mi perspectiva, están más presentes en Three Lines, por ejemplo, en el tratamiento esencialista de cada pieza, donde advertimos la aplicación de los principios de economía en el uso de recursos plásticos, que ellos también aplicaban a sus trabajos; Anni Albers -refiriéndose a sus tejidos pictóricos- los llevó hacia los elementos puros que los constituían: “me ocupo exclusivamente de la forma, la línea, el color, las proporciones y la superficie”, mientras que Josef Albers que en series como sus Constelaciones estructurales y especialmente, Variant/Adobe, insiste en que una misma forma o formas geométricas similares experimentaban, a través de la variación del color, percepciones visuales sorprendentemente distintas.

Hoy en día es necesario sentir la frescura y seriedad que desprende esta muestra, inmersa en una línea de creación centrada en los materiales y la percepción visual de los mismos; acostumbrados a estructuras metálicas, lumínicas, voluminosas y poco más. Josef Albers solía repetir que uno de sus objetivos en el arte y en la vida era conseguir el “máximo efecto” a través del “mínimo de medios” y Tom Benson lo consigue.

“Three Lines”
Tom Benson
Guillermina Caicoya Art Projects
Calle Principado 11, Bajo interior
Hasta el 22 de noviembre
Más información: galeria caicoya- art projects


Santiago Martínez
 es profesor de Historia del Arte
saguazo@yahoo.es