Fotograma de la versión remasterizada de “Distance voices, Still lives”

Treinta años después de su lanzamiento inicial, “Distance voices, Still lives”, una de las películas más aclamadas en la historia del cine británico, ha vuelto a la pantalla grande en una nueva impresión digital 4K restaurada por el Archivo Nacional del British Film Institute. La presentación contó con la presencia de Terence Davies que participó en un animado encuentro con el público que llenaba la sala 1 del Southbank Centre de la capital británica.

Estrenada en 1988, la película evoca la vida diaria en una casa de clase trabajadora de Liverpool dominada por la violencia de su padre, magistralmente interpretada por el recién llegado Pete Postlethwaite (“En el nombre del padre”, “Tocando el viento” o “El beso de la serpiente”). Utilizando una iluminación dinámica, una excelente banda sonora y una estructura fragmentada, Davies construyó un drama distintivo impregnado de belleza y horror. La película ganó el premio Fipresci en el Festival de Cannes, el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno y la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid, además de premios de la crítica en Los Angeles y Toronto. Además fue votada como la tercera mejor película británica de todos los tiempos en una encuesta realizada por la revista Time Out en 2011.

Después de su trilogía inicial de cortometrajes autobiográficos, “Distant Voices Still Lives” comenzó simplemente como Distant Voices, una película de 40 minutos situada en el Liverpool de posguerra que se remonta a su vida familiar para trazar el horroroso abuso infligido por su padre a toda la familia. Al darse cuenta de que la historia no había terminado, Davies volvió al proyecto dos años más tarde, con la sección Still Lives que describe un momento más feliz mientras la vida familiar continúa después de la muerte del padre.

En el encuentro posterior a la proyección, Davies comentó que la película recoge su historia familiar convertida en una narración cinematográfica. Nunca pensó que iría más allá de Inglaterra, pero el hecho de que las personas respondieran con admiración en otros países le sigue sorprendiendo. “No sé lo que ven en ella, solo es gente pegándose entre sí y luego cantando” comentó provocando risas entre el público. Se trata de una autobiografía directa narrada de manera no lineal tomando como referente lo que su familia contaba sobre su padre, que ejercía una constante violencia sobre su entorno. Terence Davies era un niño y escuchaba esas historias poco a poco y cuando décadas después escribió el guión, sabía que tenía que seguir esa tensión narrativa.

El papel del padre es interpretado por Pete Postlethwaite que por pura coincidencia se parecía a su progenitor, cuya fotografía real se ve varias veces en el salón de la casa. El director comentó que Postlethwaite desconfiaba de su propuesta y solo aceptó el papel cuando vio su trilogía de cortometrajes. El resto de actores y actrices bordan sus papeles y conforman un elenco centrado en rituales, “la vida era muy ritual en ese período porque la gente hacía ciertas cosas en ciertos días, iban al pub el sábado, bailaban y sobre todo cantaban”.

Momento de la presentación de la versión remasterizada de “Distance voices, Still lives” en Londres / FOTO: JOSÉ ANTONIO VEGA

 

Cierto, las canciones se convierten en otro protagonista de la película, desde piezas de música clásica a canciones de Nat King Cole, Peggy Lee o Doris Day. El realizador logró una perfecta conexión entre la imagen y el sonido, abriendo paso a propuestas posteriores de cineastas como Quentin Tarantino o Wong Kar Wai. Recordó que las canciones en esos días estaban destinadas a ser cantadas por otras personas y el cancionero estadounidense formaba parte de su vida, “eran canciones que la gente amaba, pero también eran la poesía para la gente común”.

La fotografía es otro indiscutible acierto. Destaca un intenso tono marrón y las transiciones blancas. El marrón le recordaba la casa y realizó muchas pruebas calentando la imagen con filtros de coral para dar esa sensación de calor de hogar. Una sensación ampliada en la construcción del set, cuando encontró el mismo papel de pequeñas rosas con fondo gris que tenía en su casa. Las transiciones entre las escenas van en blanco para sugerir la neblina de la memoria, pero también da una sensación de confinamiento. Confesó al público que sin darse cuenta en el momento del montaje, “el blanco refleja que mi vida estuvo limitada por la calle en la que vivíamos, la iglesia a la que fuimos el domingo y la escuela”.

Al final fue preguntado sobre si “Distant Voices Still Lives” se podría filmar actualmente en el Reino Unido y respondió que sería realmente difícil, porque las productoras no dejarían esperar dos años entre las dos partes y sobre todo porque exigirían nombres conocidos en el elenco. “Eso no garantiza nada, pero aún así se mantiene como una especie de grial, si tienes un gran nombre, la gente irá al cine, pero no tiene sentido, es una tontería”.

Jose Antonio Vega es colaborador de laEscena
@joseanvega64