Vista de la exposición "Una edad de oro. Arquitectura en Asturias, 1950-1965" / FOTO: MARCOS MORILLA

La exposición Una edad de oro. Arquitectura en Asturias 1950-1965 trata sobre la arquitectura asturiana de la década de 1950 y primeros años de la de 1960, es decir los años centrales del siglo XX. Una época en la que Asturias empieza a recuperar la vida cotidiana tras los años duros de la dictadura, la represión y la cartilla de racionamiento.

En el ambiente de exaltado nacionalismo de la posguerra, la mayoría de los arquitectos asturianos, del mismo modo que sus colegas españoles, habían practicado sin convicción un estéril eclecticismo historicista en pos de una ilusión imposible: un estilo que fuera digno de una nación histórica herida que añoraba su pasado.

Al comienzo de los años cincuenta, con el inicio de un cierto aperturismo político, la presión oficial cede y el agotamiento vence a unos arquitectos que, por su formación disciplinar, no podían sentirse cómodos en la práctica forzada de la ilusión historicista, y son ellos quienes llevan a cabo el reencuentro con la modernidad que había dado muy buenos frutos en los tiempos de la República. Será una modernidad revisada, adaptada a las nuevas circunstancias culturales y sociales y atenta al debate que se había planteado en la cultura arquitectónica de aquellos años, es decir la reconsideración de los postulados del movimiento moderno racionalista, que había hecho tabla rasa con el pasado, con el deseo de incorporar la nueva arquitectura a la historia.

La nueva arquitectura asturiana surge con unas características figurativas singulares. Se muestra desde el inicio desenfadada, ligera, colorista, con gusto por las composiciones abstractas vibrantes y emotivas. La severidad de quienes trataban de imponer el racionalismo en los años treinta se transforma en los cincuenta en sensualidad y espíritu festivo, deseosos de aportar razones para el optimismo a una sociedad castigada. Hay una aspiración a un mundo moderno: los nuevos espacios serán más fluidos, abiertos a una percepción más sensitiva, espacios formalmente renovados y atractivos que inducen a ser disfrutados por una sociedad que empieza a olvidar sus traumas.

El camino de renovación moderna lo inician en los primeros años cincuenta arquitectos como Francisco y Federico Somolinos, Juan Vallaure, Ignacio Álvarez Castelao y José Gómez del Collado, y lo van a recorrer también la generalidad de sus compañeros de profesión en Asturias. No son un “grupo”, lo que exigiría cierta complicidad en torno a un propósito común declarado, pero compartieron, en el mismo tiempo y lugar, su empeño personal por restablecer la modernidad temporalmente marginada; y lo hicieron con una intensidad y unos rasgos figurativos que los caracterizan. La mayoría de ellos están representados en las seis secciones que articulan el material expositivo, dispuesto en 105 paneles que se componen con fotografías y planos de la arquitectura de la época.

En ese empeño moderno participaron también numerosos artistas contemporáneos que incorporaron su arte a la arquitectura, lo que dio lugar a una fértil simbiosis que ha marcado el período 1950-1965 como una oportunidad única para la integración de las artes. Esos artistas, Antonio Suárez, Joaquín Rubio Camín, Paulino Vicente “El Mozo” y otros, están presentes en la exposición; en algunos casos, con obras y bocetos originales.

En la exposición se pone de manifiesto la valiosa aportación de ese grupo de profesionales, arquitectos y artistas que, en el entorno gris de una sociedad aún raquítica, se comprometieron con la modernidad ejerciendo su oficio de un modo discreto pero intenso. Los hechos ocurrieron, aproximadamente, durante un período de quince años. Esta etapa es hoy apreciada como una auténtica «edad de oro» de la arquitectura asturiana, en la que se llevó a cabo una empresa colectiva irrepetible que merece ser reconocida por las generaciones actuales.

Una edad de oro. Arquitectura en Asturias, 1950-1965
Museo de Bellas Artes de Asturias, edificio Ampliación
Pl. de Alfonso II el Casto, 1. 33003 Oviedo
Del 4 de abril de 2017 al 21 de mayo de 2017


Fernando Nanclares
Comisario de la exposición