Detalle de la instalación de la obra de María Peña Coto, perteneciente a la serie Great Walls (2016-2017) / FOTO: ARANTXA BOYERO

Sin pretenderlo, de forma natural, la Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias está constituida, en su vigésimo séptima edición, exclusivamente por mujeres, siete artistas que además reflejan en su obra los desafíos de su condición femenina para consolidarse. Lo habitual era hasta ahora el equilibrio paritario, tampoco buscado, pero la selección de este año no hace sino responder a una realidad que acabará imponiéndose sin remedio, pues ellas son más, estudian mejor y trabajan tan bien como los más aptos, por lo que lo normal será que esta situación se repita más veces.

Aparte de las cuestiones de género (femenino), en su obra, concreta y figurativa a la vez, cobran importancia las preocupaciones sociales, en un sentido más amplio, y una explícita voluntad participativa, que va a hacer que varias de las piezas no estén terminadas hasta que se complete el ciclo expositivo. De cada una de ellas se han escogido cinco ejemplos lo suficientemente representativos de su quehacer artístico, que abarca la pintura, el dibujo, la fotografía, el vídeo y la instalación, en algunos casos dentro de la misma artista, pues todas pertenecen a una generación, la de los años ochenta, a la que ya no se le puede pedir la dedicación exclusiva, sino la tarea múltiple y el pluriempleo de la fuerza productiva, la mayor parte de las veces en precario.

De hecho, bastantes piezas están integradas en series y se subdividen en dípticos y polípticos, como efecto de su condición posmoderna o quién sabe si como resultado de una división social de la que el arte no podía quedarse al margen.


Luis Feás Costilla
Comisario de la XXVII Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias

 
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