La compañía trae Kaash, una obra que nos permitirá ver a Akram Khan en estado puro. Doy unas pinceladas temáticas: el negro como agujero, como paso hacia esa antesala de luz dibujada, a través de la fugacidad del movimiento, para mostrarnos a dioses hindúes o el ciclo del tiempo en la India. En fin, todo el abanico de la danza tradicional india basada en el Kathak, premisa teórica y física que caracteriza, en muchas ocasiones, las creaciones de este gran autor. Lo que se mostrará en Oviedo es una obra rica, expresiva, potente y visualmente muy arquitectónica, como lo son algunas poses y evoluciones del Kathakali. Sinceramente, merece mucho la pena.

La Akram Khan Dance Company ya pasó por Oviedo con una obra que no fue entendida ni por una parte del público ni por una parte de la crítica, por más alabanzas que se hayan hecho de la compañía en mesa pública a posteriori. En aquella ocasión, hablamos de febrero de 2014, vinieron con iTMOi (in the mind of igor), una lectura personal y bastante transgresora de La consagración de la primavera que estuvo realmente bien.

Los integrantes de esta compañía están acostumbrados a actuar en múltiples áreas y espacios exteriores y consiguen, aunque sea con luz día, una potentísima impresión. A su director le viene de lejos el afán de trabajar las producciones como obras globales y se implica, con pleno conocimiento, en todas las fases de su realización. No solo ostenta la responsabilidad coreográfica. Importante.

Akram Khan Dance Company. Kaash, 2002
Teatro Campoamor, Oviedo
Jueves 18 de febrero, a las 20:00 horas

Yolanda Vázquez es periodista especializada en danza
@yolazmartin