Cupido es, en la mitología romana, el dios del deseo amoroso. Hijo de Venus y Marte, este dios suele representarse como un niño desnudo y con alas cargado con un pequeño arco y unas flechas, con las que hará que te enamores irremediablemente aun en contra de tu voluntad. Esto también es lo que pretenden sus canciones. Y no, ya no me estoy refiriendo al angelito rechoncho sino a la banda formada por el trapero Pimp Flaco y el combo madrileño-canaria Solo Astra, que lleva desde 2018 haciéndonos creer -contra todo pronóstico- que el amor romántico sigue existiendo. Su primer sencillo, No sabes mentir, se presentó ese mismo año y cinco meses después, en el día de San Valentín, sacaron Préstame un sentimiento, su primer álbum, tras el cual Pimp Flaco se retiró durante un año. Siguiendo con su línea romántica, la banda anunció su regreso el 14 de febrero de 2020 con su sencillo más escuchado y conocido, La pared, seguido de varios singles sueltos, aunque sin tener ningún álbum a la vista. Pero en 2022, coincidiendo, cómo no, con el día mundial del amor, sacaron Santa y confirmaron la publicación de un álbum que todos pudimos disfrutar el 27 de mayo de este año.

Mientras que, al unirse en una única banda, Solo Astra paró su producción musical como grupo independiente, Pimp Flaco ha mantenido su carrera en solitario como trapero, como si no quisiera desprenderse de esa parte menos indie de sí mismo. Así, se puede ver cómo Pimp Flaco contiene multitudes, ya que mientras habla del amor romántico con Cupido, ha seguido haciendo trap en compañía de su hermano, el trapero Kinder Malo, trabajando independientemente con su sello Dora Black y cantando sobre temas como las mujeres, las drogas y la vida de la calle en un tono sarcástico.

El sonido de Cupido es muy característico y ha ido evolucionando a lo largo de los años. Mientras que solían predominar los sintetizadores y elementos que recordaban a la música tecno, con La Pared rompieron con todo lo anterior y siguieron en esa línea con Tu foto, temas en los que predominan el piano y las guitarras, un sonido más natural y clásico, que nos puede recordar al pop de los 80. En cambio, en su último lanzamiento vuelve ese sonido sintetizado del principio que se puede escuchar en casi todas las canciones, además de la utilización por parte de Pimp Flaco del Auto-Tune, que a los fans de los 90 nos puede recordar a la maravillosa y ecléctica Cher. Pero todo esto manteniendo el papel fundamental de cada integrante del grupo y sin perder esa esencia parcialmente influenciada por grupos como Hombres G.

Aunque su sonido haya ido fluctuando con los años, lo que no ha cambiado es el contenido principal de la letra de todas y cada una de sus canciones: el amor. Hablan del amor romántico, de lo bien que se siente uno cuando lo vive y de lo triste que se queda cuando desaparece. Pero también del amor propio o del amor filial, ya que algunas canciones son tan polisémicas que permiten que quien las escucha pueda concederles diferentes sentidos. En una entrevista se denominaron a sí mismos “románticos empedernidos”, y eso puede verse claramente en cómo son capaces de transmitir esas sensaciones o de contar vivencias en sus canciones en las poder sentirse representado. En este sentido, la originalidad es, precisamente, volver a los orígenes puesto que, para los griegos, existían cuatro clases de amor: eros, el amor pasional; storge, el amor paternal; agape, el amor incondicional no necesariamente romántico; y philia, el amor amistoso. Cupido ha conseguido durante toda su carrera musical desmenuzar estos cuatro tipos de amor y convertirlos, agitados, pero no mezclados, en canciones de actualísimo presente.

Y si de actualísimo presente hablamos, es imprescindible remitirse a su último disco, titulado Sobredosis de amor. Un título que muestra claramente las intenciones del grupo para sus fans y para sus detractores. Quizá, como todas las sobredosis, la de amor pueda llegar a ser perjudicial, pero esto no parece importarles a los chicos de Cupido, que tienen el amor por bandera y la ondean sin pudor, como muestran sin pudor sus pelos teñidos de azul y platino, sus modernas gafas de rave y su característico estilo a la hora de vestir entre el chándal de mercadillo y unas “zapas” caras. Pero esta supuesta sobredosis no es tal cuando escuchamos el disco completo. Cada canción va contando pequeñas historias cotidianas en las que el amor es el protagonista y la música es el vehículo que nos permite participar a los receptores de estas historias.

Resulta paradójico que la primera canción sea Se Apagó. La voz de Pimp relata el final de una historia de amor con ciertos toques autobiográficos (“Si estoy dormido, estoy soñando despierto / teniendo pesadillas con los ojos abiertos / sudando igual, como después de un concierto”) en la que uno de los amantes escribe una canción de (des)amor a su expareja. El recurso metaficcional clásico de contar en la canción el proceso de escritura de la canción le permite a Cupido mantenerse en la doble perspectiva de objeto y sujeto del propio relato.

Y no sé ni por qué me rompiste el corazón
Solo sé que tengo miedo de que se esconda el sol
Y que se meta otro cabrón dentro de tu habitación
Mientras que yo estoy aquí escribiendo esta canción.
[1]

La siguiente canción es la que da título al disco: Sobredosis De Amor. Es una historia no de amor romántico sino la de alguien totalmente despechado que, al dispararse para morir, se enamora de sí mismo (podríamos decir que Cupido se convierte en Narciso). Cupido nos hace ver que una ruptura no es el fin del mundo y puede hacer que te valores y acabes enamorándote de ti mismo. Otra cosa es que esto sea la solución definitiva:

Quise matarme y me disparé, eh, eh
Una flecha con mi propio arco
Y en vez de morir me enamoré, eh, eh
De mí mismo en medio de un charco

De mí mismo en medio de un charco de sangre
Y ahora vivo enamorado, floto como un barco
O la hoja de un árbol que cae encima de un charco
Desde aquel flechazo me creo que soy perfecto
Me miro al espejo y no me veo lo’ defecto’

Después de esta sobredosis de amor, toca irse a dormir con Almohada. Aunque, irónicamente, es una de las canciones más animadas del álbum. Con Almohada, Cupido menciona por primera vez en todo el álbum el tema de los celos (“Y tengo celos del vaso, del vaso que bebes / porque le das un beso cada vez que bebes / por los sitios que paso parece que llueve / parece que no, pero duele”), aunque de una forma muy original ya que intercala una letra no especialmente alegre con un ritmo muy movido y partes instrumentales perfectamente ensambladas para incitar al baile. Pero el tema principal de la canción es la agonía que lleva consigo el no ser capaz de borrar los recuerdos que se tienen con esa persona a la que queremos una vez se ha ido:

Tu recuerdo se me clava, va-va
Como una puñalada, ah-ah
Tan dentro de mí
Que ya no puede salir

Y a veces solo quiero irme sin volver
No me hagas caso nunca si te digo que
Yo ya no te necesito
Yo siempre te necesito

Sigue a continuación Un Cabrón Con Suerte, un tema que relata la historia, en primera persona, de un chico que se arrepiente de haber estropeado su relación (“Llevo ya cuatro semanas sin verte / y se han hecho más largas que un mes / ojalá vuelvas pa abrazarte fuerte / te prometo no joderla otra vez”) y que piensa en quién será el próximo que estará con su chica:

Quiero rebobinar
No hay tiempo pa’ gastar
Borrar lo que hice mal
Y volver al principio
Pa’ volver a empezar
Quiero rebobinar
Y volver al principio

Y sabes
Que yo voy a estar aquí para ti siempre
Y no sé
Ni quiero saber quién va a ser el siguiente

Bueno, sí que lo sé
Un cabrón con suerte

Quizá lo que más destaca en esta canción sea la instrumentación. A mi juicio, es la canción más ochentera del disco, ya que antes de que Pimp Flaco empiece a cantar, la banda tiene un potentísimo minuto de música en la que llaman la atención los sintetizadores a modo de bajo, la guitarra eléctrica y la batería con un ritmo que recuerda claramente a grupos como Los Secretos, un esquema musical que se mantiene durante toda la canción.

Santa es un tema más optimista y en él se cuenta de manera autobiográfica e intimista una historia de amor fruto de un flechazo o de un amor a primera vista. El cantante queda prendado desde el escenario de la sonrisa de una chica, empiezan a quedar y se enamora perdidamente de ella:

Te vi y me enamoré de tu carita de santa
Y tus amigas decían: «creo que ese es el que canta»
Y caí en la trampa, tu sonrisa me encanta
Hacíamos gimnasia debajo de la manta

He intentado olvidarte, pero te me adelantas
No he podido, lo he intentado con unas cuantas
Caí en la trampa, tu sonrisa me encanta
Y la carita que pones cuando te atragantas

En este tema se mantiene también esa estética pop-rock de los ochenta en la que el predominio inicial se le concede al piano, pero en la que poco a poco se va concediendo más espacio e importancia a la percusión, con una caja muy poderosa y unos platillos que restallan en la melodía como una tormenta eléctrica.

Aunque el siguiente tema tenga un nombre bastante extraño que podría hacer pensar que se trata de un asunto cómico, por el contrario, es uno de los más lentos y, por ello, de tono más triste. Walla Pop es una reflexión personal en la que el protagonista le reprocha a su expareja que no tiene en cuenta sus sentimientos después de la ruptura y no recuerda los momentos buenos que vivieron:

A veces pienso en
Esos momentos en los que tú me querías
Cuando lo hacíamos y luego te dormías
Yo te miraba y tú solo me sonreías

A veces pienso en
Si soy yo solo el que se acuerda de esos días
Cuando te pellizcaba y luego tú corrías
Siempre detrás de mí como la policía
(…)
Voy a anunciar
Todas las sillas que tengo por Wallapop
Porque total
A ti ya te da igual cómo me siento yo

(…)

Y me falta el aliento
Porque ya te da igual cómo yo me siento
Si estoy entero o estoy roto por dentro
Si estoy jodido o si estoy muy contento, por eso

Este tema es una manera bastante peculiar de anunciar el siguiente: La Pared, sin duda el más famoso y escuchado de Cupido. En él, se cuenta cómo el protagonista está completamente desolado después de una ruptura, pero a la vez echa mucho de menos a su expareja por lo que vive en la contradicción:

Voy a hacer una pared
Entre tu vida y la mía
[2]
Para no volverte a ver
Por lo menos cada día
Pero si quieres venir
También le pondré una puerta
Y por si quiero morir
Una ventanita abierta

Porque me muero contigo, me muero sin ti
Me muero si te vas y si te veo venir
Me muero cuando estás y si no estás a mi lado
Siento que me estoy muriendo y no me quiero morir

(…)

Porque la vida es una mierda
Si tú me olvidas, si no te acuerdas
Y voy a ahogarme con una cuerda, ah ah ah

En este tema se puede ver cómo el grupo apuesta claramente por el amor romántico en su totalidad como los autores románticos tradicionales, pero a la vez tiene un ápice de toxicidad en el hecho de que el protagonista relega toda su felicidad a estar con una persona en vez de poder estar feliz solo y aumentar esa felicidad personal con el amor que entrega a su pareja y que esta le entrega a él. Es una formulación cercana a la que cantaba Sabina en su conocida balada Contigo: “Y morirme contigo si te matas / y matarme contigo si te mueres / porque el amor cuando no muere mata / porque amores que matan nunca mueren”.[3]

En Todas Menos Tú sigue con el tema de no estar con la persona a la que quiere, pero de una forma más animada ya que la música vuelve a incorporar una batería bastante más fuerte y tiene un solo de guitarra en el puente que hace que la canción no sea del todo trágica. La historia de esta canción relata cómo el protagonista puede tener a todas las mujeres que quisiera, aunque muchas lo quieren por el dinero y la fama, pero de la que él está enamorado no siente lo mismo:

Todas quieren conmigo, como un príncipe azul
Que les quite el vestido, que apague la luz
Y quedarnos dormidos, pegaos con super glue
Parece divertido, todas menos tú

(…)

Y sé que mienten y que no me quieren tanto
Solo me quieren por lo que tengo en el banco
Estoy jodido porque siempre que te escribo
No me contestas y me dejas un leído
Y ya no sé lo que digo ni lo que canto
Solo sé que me caigo y no me levanto
Tú ya sabes que mi poder preferido
Siempre ha sido el poder estar contigo

Y siento algo que no sé decir
Estoy vacío de ti, estoy vacío de ti
Porque por dentro siento algo que no sé decir
Estoy vacío de ti, estoy vacío de ti

Con No Sé llegamos a la canción de la incertidumbre. Narra la historia de un chico que no sabe si su relación ha acabado por una pelea que tuvo con su pareja y sobre la que no recuerda la causa:

No sé
Si todo esto ha llegado al final
No sé, eh, eh, porque
La última vez que hablamos todo fue mal
No sé si soy o porque soy un capullo, oh
Si todo esto es culpa de tu orgullo
O si fue el paso del tiempo el que tuvo
Algo que ver para liar este nudo

Para intentar arreglar el “nudo liado” de la relación, le habla a través de esta canción porque no quiere que su pareja sienta que le pertenece ni se sienta atrapada. Todo lo contrario: quiere que ella pueda brillar con su propia luz e ilumine su oscuridad:

Y no sé
Si puedes verme a través del cristal
No sé, ese
Que nos separa y no podemos tocar (tocar)
Solo sé que

Quiero romperlo para salir de aquí
Ser libre como el aire
No quiero que seas solo de mí
Ni mía ni de nadie porque

No necesita’ a nadie para brillar
Eres el sol de mi sistema solar
Como una luz que alumbra la oscuridad
Que no me deja ver
No necesita’ a nadie para brillar
Eres el sol de mi sistema solar
Como una luz que alumbra la oscuridad

La construcción musical de este tema va in crescendo. Esta canción empieza solo con la voz de Pimp Flaco y la guitarra eléctrica y a medida que avanza, el sonido se va haciendo más y más agresivo hasta acabar las últimas estrofas con todos los instrumentos sonando a la vez con una batería muy marcada y unas notas en el piano claramente diferenciables.

Dios No Existe es el siguiente tema y va unido al anterior, no por el contenido argumental sino en por el contenido musical. No Sé, en vez de tener un fade out, aumenta el sonido de los instrumentos y así, con ese tono y ese ritmo, empieza Dios No Existe. En esta canción de título que puede resultar polémico se cuenta cómo el protagonista pierde la fe en Dios (como metáfora de perder la fe en todo) porque su pareja se ha marchado de su lado:

Dios no existe, es un chiste
Me di cuenta ese día que te fuiste
Siempre triste, ¿qué me hiciste?
Llevo puesto el anillo que me diste

Y no hace falta estar muerto
Ni un avión, ni un aeropuerto
Para ir al cielo
Solo dormirme entre tu pelo

(…)

No hables al cielo porque nadie va a contestar
Y ahora que estoy muerto ya me sé la verdad
Y tengo la duda de si es por la altura
Parece que aquí arriba no tienen cobertura

Es una de las canciones más breves, pero es, de todas ellas, la que mejor mantiene el espíritu roquero, aunque sin salirse de la estética pop a la que nos tienen acostumbrados. La guitarra eléctrica tiene un papel predominante durante toda la canción, canción que desemboca en un final abrupto anunciando ya que la “sobredosis de amor” está llegando a su fin.

Para finalizar el álbum, como colofón, nos encontramos con Universo. Esta canción empieza con unos sonidos que parecen sacados de una nave extraterrestre (pero que en verdad están hechos con la guitarra eléctrica tocada con la técnica del slide) y el sonido de una radio desintonizada por detrás (el ruido de fondo o ruido blanco). Según avanza la canción, entra un riff de guitarra acompañado de un teclado sintetizado muy suave a modo de bajo por detrás. Esta canción no cuenta ninguna historia de amor, sino que son once versos, como el número de canciones tiene el álbum, a modo de poema, casi como un soneto clásico inconcluso, que termina “ralentando” mientras la voz se funde con el ruido de fondo de la radio sin sintonizar (el universo deja de estar también sin sintonía):

Este será el último verso
Que escribiré en el universo
Dejaré atrás las viejas estrellas
Que solo me frenan en el tiempo

Este será el último verso
Que escribiré en el universo
Y solo quedarán esas huellas
Que hicimos pisando nuestros sueños

Por eso me voy de aquí
Volando alto como un misil
El universo no me entiende ni a mí

En conclusión, Cupido en este último disco, sobresaliente desde el punto de vista musical, lanza una mirada sobre el amor romántico, como no podía ser de otra manera viniendo de unos “románticos empedernidos”, como ellos mismos se denominan. No puede negarse, por otra parte, que quizás esta mirada peca de demasiado ingenua y ciega sobre algunos aspectos polémicos que están ahora en permanente debate. Por supuesto, este es un asunto que, si se analiza de manera exhaustiva y desde puntos de vista profundos, puede generar debates en torno a los posibles rasgos tóxicos que tenemos aceptados como normales en nuestra sociedad como el de relegar toda nuestra felicidad a estar con otra persona y no ser capaces de ser felices solos. Un estudio reciente confirmaba la recurrente frase de “el amor es ciego” ya que sostenía que las personas enamoradas pierden la capacidad de criticar a sus parejas. Pues algo así pasa con el álbum de Cupido. Las historias que narran las canciones son muy románticas, pero hay que tener en cuenta que, al fin y al cabo, son ficción. Y tampoco la música existe como manual de salvación. No se le puede pedir más. Bueno, sí. Que la “sobredosis de amor” no acabe necesitando un antídoto.

Claudia G. Morán estudia el Doble Grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la universidad Carlos III de Madrid y es colaboradora de LaEscena

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[1] En todos los casos en los que se transcribe la letra de la canción, se da la versión que aparece en Spotify.

[2] No es descabellado pensar aquí en la posible relación de esta letra con la clásica rumba de Bambino titulada precisamente “La pared”, en el que se escucha “Ahí está la pared / que separa tu vida y la mía. / Ahí está la pared / que no deja que nos acerquemos”.

[3] Dejo aquí solo apuntado el hecho de que esta canción ha sido criticada como ejemplo de relación tóxica y utilizada repetidamente en talleres de educación afectivo/sexual. La letra no deja lugar a dudas. Pero no debe olvidarse el concepto de ficción, fundamental en la creación literaria y musical. Bienvenido el debate.