El Eifman Ballet de San Petersburgo llega a Oviedo con «Rodin» (2011), una obra que aborda los excesos de la genialidad y la creación artística, encarnados en la tormentosa relación que mantuvieron el escultor francés Auguste Rodin y su colaboradora y amante Camille Claudel. El estudio sicológico de los personajes, la introspección en la debilidad intermitente de una mente creadora anárquica y brutal o las consecuencias de una gran pasión amorosa son algunos de los ingredientes temáticos del montaje.

La coreografía, con un desarrollo genérico de pauta clásica, responde al esquema de lo que podría llamarse drama-ballet, una idea casi perenne en las piezas del coreógrafo ruso Boris Eifman, que parece que se salta en obras como Arriba y abajo, uno de sus últimos trabajos, donde decide explorar otros ámbitos más abstractos y menos lineales, pero no por eso menos interesantes.

Con una puesta en escena vívida, fiel a la marca de la casa, un buen estudio coreográfico de los movimientos, una buena selección musical y un elenco solvente, el coreógrafo armoniza la estructura de Rodin. Una pauta que se mantiene en buena parte de sus creaciones.

Eifman es siempre fiel a sí mismo y a sus principios artísticos, que básicamente se centran en la recreación de la vida y la obra de personajes históricos, o en los clásicos de la literatura; un abordaje que cuadra diáfano, y en su conjunto completo, y que se entiende más que bien desde la perspectiva dancística y escénica: Oviedo podrá ver danza de corte teatral y musical.

Eifman Ballet de San Petersburgo
«Rodin» (2011)
Teatro Campoamor, Oviedo
Martes, 8 de marzo, a las 20:00 horas

Yolanda Vázquez es periodista especializada en danza
@yolazmartin