Daniel Moyano

CRISTIANISMO, islamismo, confucionismo, judaísmo, asintomatismo.

Y Bach. Tocado por Glen Gould. “El clave bien temperado”. El adjetivo “temperado”. Y no, no son exactamente lo mismo “temperar” y “atemperar”.

Atemperar:
1. tr. Moderar, templar.
2. tr. Acomodar algo a otra cosa.

Temperar: Su primera acepción lo sitúa como sinónimo de temperar. La segunda acepción está vinculada al ámbito de la medicina: templar o calmar el exceso de acción o de excitación orgánicas por medio de calmantes o antiespasmódicos.

En Colombia, Nicaragua, Venezuela y República Dominicana, “temperar” se aplica a una persona: mudar temporalmente de clima por placer o por razones de salud.

Ahora el espacio es un clima: un encierro temperado.

“EL sueño del virus es transmitirse” (Elisa Vicenzi, viróloga).

EN su diario de 1970, Ricardo Piglia afirma: “En esta época la literatura ya no se justifica a sí misma y hay que legitimarla”.
Legitimar es una postura más propia del literato que de la literatura.

DESDE el comienzo del encierro, Marta trabaja en casa. Verla trabajar es admirar una fuerza de la naturaleza.

“INCREÍBLE amor”: “Ese amor, ese increíble amor / se hace viejo / y sus arrugas / son victorias” (Elle Belga).

SON mis primeras intuiciones literarias, pasados los años, las que ahora se revelan como las más consistentes. Algo que se refleja en un desinterés cada vez mayor por las novedades.

LA biblioteca del hospital de campaña en el Ifema de Madrid ha demostrado que la lectura debería formar parte del tratamiento de muchos enfermos.

VER otra vez a los críos por la calle levanta el ánimo. Sus padres les hacen fotos para registrar el momento. Creo que, a partir de ahora, la vida será aún más retratada y filmada.

“CUANDO me invade la tristeza, voy al taller. Si perdiera la capacidad de pintar, quizá me mataría” (David Hockney).

LA mujer del soldado desconocido.

AHORA, el concierto de Chick Corea al que acudimos con el Teatro Campoamor a rebosar, justo antes de que comenzara el encierro, adquiere una dimensión histórica.

TOMÁS nos escribe para saber qué tal vamos. Cada correo de Tomás es un remanso, una llamada a la serenidad y al sentido común, trate de lo que trate. Me dice, con total lucidez, que esta pandemia ha puesto en evidencia algo que los poetas ya sabíamos: la vida y el mundo son mucho más frágiles de lo que se piensa.

PIENSO en qué relato escribiría Daniel a propósito de esta crisis sanitaria. Tal vez escribiría la historia de un pangolín al que le gusta la música de Rossini y la de un anciano viudo que le da de comer. Ambos viven en una remota aldea de la sierra y se juntan todos los días al atardecer a escuchar “El barbero de Sevilla” en un viejo tocadiscos que el anciano y su esposa compraron cuando estaban recién casados.

EN casa se impone el olor de la tela de las mascarillas.

TANTA gente viendo cine clásico.

HACE unos años le regalé a mi madre un disco del tenor italiano Roberto Alagna versionando los éxitos de Luis Mariano, un cantante que yo conocí de bien pequeño, pues formaba parte de la banda sonora de mis padres. Luis Mariano fue muy popular en los años 50 y 60 y un auténtico ídolo en Francia. En la España viril y franquista tuvo peor suerte. Contaba Terenci Moix que cuando aparecía en las pantallas de los cines de barrio, solía oírse el grito frenético de algún espectador llamándolo maricón.

Pues bien, Luis Mariano ha traído, a través de Alagna, una vitalidad inesperada a mis padres. Lo noto en la mirada de mi padre y en los gorgoritos de mi madre, que ha vuelto a cantar al son de «México» o de «C’est magnifique».

«EL respeto a los contratos firmados es una de las bases de la civilización occidental» (oído a un político).

Fernando Menéndez es escritor
@Fercantona