Vista de la exposición

La Galería Aurora Vigil-Escalera de Gijón nos ofrece la oportunidad de valorar y disfrutar de las nuevas esculturas de Samuel Salcedo. El artista ha desarrollado un proyecto específico para la ocasión, mostrando trabajos con materiales tan variados como el hierro colado, la resina de poliéster o el cemento. El resultado es realmente sorprendente, sobre todo cuando a la diversidad de acabados, añadimos los generosos formatos, “Raw power”, por ejemplo, es una cabeza exenta ubicada en el centro de la sala de 105x80x80 cm y “Luna” un impresionante relieve de 90x90x37 cm. Son aspectos formales que refuerzan la inquietante y atractiva presencia de unas piezas centradas, como es habitual en el artista, en la figura humana y en sus múltiples manifestaciones emocionales.

Uno de los aspectos más singulares que podemos encontrar en la selección de obras, es su capacidad de despertar distintos estímulos y estados anímicos. La alquimia de la creación transforma los materiales en gestos universales que, en algunas piezas, de presencia totémica, aportan solemnidad y una especie de silencio atemporal, mientras que, en otras, irrumpe el “ruido” y el desenfado con actitudes irónicas dotadas de una buena dosis de humor.

La pluralidad de materiales y de técnicas es también la pluralidad de facetas y situaciones existenciales; podemos entender el conjunto como un friso de la vida en el que todo es posible y todas las opciones expresivas son válidas. El autor ha utilizado resina de poliéster policromada con distintos acabados para los enormes rostros que ocupan las paredes -gris oscuro para “Animal Thrills”, quiméricas imágenes con enormes orejas, y un blanco roto y brillante para la serie “Emotions Chart”-. Es en estas piezas donde la ambigüedad técnica y temática sorprenden especialmente. Seres de gestos exagerados cuyo acabado remite a la fragilidad y delicadeza de la porcelana y que incitan a comprobar su auténtica naturaleza.

Dos cabezas de esbeltos cuellos, realizadas en cemento y grafito, se exponen afrontadas a ambos lados de la puerta de acceso a la galería, y sus títulos, “Ersatzkopf I y II”, hacen referencia a las “cabezas reservas” que acompañaban a los antiguos egipcios al más allá, confiriéndoles connotaciones simbólicas, casi mágicas, como si penetrásemos en un lugar transformador y que, en cierta medida, lo es cuando se accede a una buena exposición como ésta.

Más allá de la intencionalidad o no que el artista ha depositado para suscitar distintas emociones en nosotros, lo cierto es que cada obra ve potenciada su aura si se analiza aisladamente, sobresaliendo, desde un punto de vista puramente estético, las piezas de hierro colado. Así ocurre con la enorme cabeza expuesta en los jardines del Náutico, una interesante iniciativa de Aurora Vigil-Escalera, directora de la galería, en colaboración con la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Gijón. Esta acertada incursión escultórica en el medio urbano permite reflexionar, como lo hace Javier Maderuelo en su libro El Espacio Raptado, sobre la conveniencia o no de este tipo de actuaciones tan frecuentes en nuestras ciudades y pocas veces acertadas. La pieza de Salcedo dialoga a la perfección con el entorno urbano fundiéndose con el paisaje marino, llevando implícito “el tiempo” como concepto y como realidad, por el recorrido necesario para obtener una visión del conjunto y por las huellas que en forma de oxidación van propiciando la brisa y otros agentes atmosféricos. La atractiva pátina rojiza, con infinidad de matices, potencia los efectos pictóricos presentes aquí pero también en todos los materiales que emplea y que son deudores de sus experiencias pictóricas anteriores.

Es una obra titulada “Needles and Pins” que, en principio, alude al título de una canción mítica en una rara licencia poética del escultor, pero también a las tachuelas que cubren la superficie, y que igualmente aparecen en otra excelente escultura expuesta en la galería con el mismo título. “Needles and Pins II” es una de las piezas más inquietantemente hermosas de esta propuesta. En ella se conjuga la sobriedad que caracteriza buena parte de su producción con la atractiva calidez del metal y con un singular alargamiento anatómico. Se puede intuir alguna referencia etnográfica al arte primitivo africano, especialmente a la Cultura Ife nigeriana, pero también a otras tradiciones relacionadas con el adorno y las marcas en rostros y cuerpos mediante cicatrices, tatuajes y escarificaciones que, mucho más allá de su valor estético, responden a códigos universales que, como ocurre con el arte, desbordan los límites de la razón.

“Esculturas”, Samuel Salcedo
Galería Aurora Vigil-Escalera
Calle Capua 21, Gijón
Hasta el 1 de julio

[Artículo publicado en La Nueva España el 12 de junio de 2025]

Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte
saguazo@yahoo.es