FOTO: VITI AMIEVA / VESU

A la hora en la que la heroica ciudad se despertaba de la siesta, el teatro Campoamor se llenaba para escuchar a un “superhéroe de barrio” que frecuenta poco Vestuta, tan poco que era la segunda vez que actuaba en más de cuarenta años, tal y como mencionó con sutil ironía, en sus primeras palabras. Por eso, la ovación con la que fue recibido Kiko Veneno tenía explicación y refrendaba la apuesta del Festival VESU al ubicarle como cabeza del cartel de la edición 2021. Una acertada decisión, ya que el veterano cantante ha marcado un itinerario personal con su fusión de flamenco con otras músicas, componiendo algunos discos esenciales para entender la música de los últimos decenios.

En los dos últimos años editó “Sombrero roto” y “Hambre”, incorporando sonidos nuevos, actualizando la instrumentación, creando desde otro punto de vista, enriqueciendo su paleta de sonidos y de estilos, que apenas afloraron en el set list del concierto ovetense. Quizá intuía que el público quería escuchar las canciones de sus discos “Échate un cantecito” (1992) y “Está muy bien eso del cariño” (1995) porque querían recordar tiempos pasados y no estaban dispuestos a llevar al pie de la letra el lema de una de sus últimas canciones “la felicidad es una raya que hay que atravesar”. Eso explica que la mayor parte del público no entendiera “la estáis esperando, sé que tenéis ganas”,   frase con la que introdujo “Los tontos”, una rumba fresca, divertida y muy pegadiza, que sin duda, es una de las mejores canciones del último disco de C. Tangana. Algo que demuestra la influencia que tiene sobre las nuevas generaciones, tanto que ubicó “Traspaso” justo después esa canción, lo que llevó a más de un espectador a pensar en Derby Motoretas Burrito Cachimba, una de las sensaciones del arranque de década. Lo que ocurre es que esa canción aparece en “Punta Paloma” disco editado hace 24 años. Cosas de la edad.

En el concierto estuvo arropado por La Banda del Retumbe, compuesta por teclista, batería, bajo, guitarra y multiambientador sonoro con dosis de riesgo por vía electrónica. La impresión inicial, confirmada por el cantante, es que están engrasando los sonidos y eso se notó en varias ocasiones, en la que la banda lanzaba un muro sonoro que encogía la guitarra y la voz de Kiko. Algo que enfadó al cantante al final de una canción lanzando “culebras y serpientes” hacia el componente electrónico de la banda.

Pero la fuerza de sus rumbas sazonadas con coña sureña pueden con todo, imbuyendo al público en una sensación costumbrista, narrativa y muy cinematográfica. Porque el séptimo arte es otra aventura con la que jugó Kiko Veneno componiendo junto a Raúl Refree las bandas sonoras de «Entre dos aguas» y «La leyenda del tiempo» de Isaki LaCuesta. Y canciones suyas aparecen en películas como «El otro lado de la cama» de Emilio Martínez Lázaro o «Torrente» de Santiago Segura.

Una a una fueron cayendo las canciones clásicas, las que escuchábamos en los radiocasetes del coche. Y el público respondía con aplausos constantes y sonrisas que se intuían bajo las mascarillas queriendo decirle “ponme, ponme esa cinta otra vez, pónmela hasta que se arranque los cachitos de hierro y de cromo”. Sonaron “En un mercedes blanco”, “Veneno”, “Lobo López”, “Super héroes de barrio”, “Los delincuentes” dedicada a Coque Malla, presente en la sala, y “Atrapado en el blues de Menphis”, la irónico y surrealista versión de la canción de Bob Dylan. Y claro “Echo de menos” con todo el teatro cantando “si tú no te das cuenta de lo que vale, el mundo es una tontería, si vas dejando que se escape lo que más querías”. Y lo que más querían era el esperado bis. Ovación con “Joselito” y karaoke general con “Volando voy” y su mantra “señoras y señores, sepan ustedes, que la flor de la noche es pa’ quien la merece”. Una canción compuesta en 1979 y que sigue definiendo como ninguna otra a un tipo “enamorao de la vida aunque a veces duela”.


Jose Antonio Vega
 es colaborador de laEscena
@joseanvega64