Una mujer en un taxi, a primera hora de la mañana de un domingo.

¿De dónde viene? ¿Hacia dónde va?

Ahí estaba la primera imagen, ahí estaban las primeras cuestiones.

Ya tenía un hilo del que tirar. Ya me podía sentar a escribir.

Soy uno de esos escritores que a la hora de empezar a escribir una novela necesitan una imagen para planteárselo todo. El inicio y los pasos que vienen después. Una imagen muy clara, muy nítida, como si fuera el fotograma de una película que hubiese visto en algún momento de la vida y que permaneciese en mi memoria desde entonces con la misma fuerza que esos otros fotogramas de películas que sí he visto.

Me gustaría estar escribiendo novelas todo el tiempo. Vivir siempre con una historia a cuestas. Convivir con todos esos personajes. Pasear y pensar en ellos. Cocinar y pensar en ellos. Estar en silencio y pensar en ellos. Que me acompañasen todo el día y toda la noche. Pensar únicamente en su destino, en sus movimientos, en sus decisiones. Tirar de los hilos. Pasar de una novela a otra con un pequeño descanso entre ambas, pero eso no es posible. Esa primera imagen siempre es caprichosa. No aparece cuando tú lo deseas. Suele ser esquiva, suele resistirse. Ahora bien, cuando aparece es una experiencia única. Ya tenía la imagen. Empezaba la aventura, la convivencia con las dos mujeres que protagonizan la historia, el duro trabajo. Era un tipo casi feliz, pese a los temores que siempre acechan. ¿Estaré yendo por el camino correcto? ¿Estaré tirando de los hilos adecuados? ¿Resultará creíble todo esto que me traigo entre manos? ¿Será ésta la palabra precisa?

Todas esas preguntas. Son miedos inevitables. Y creo que, paradójicamente, necesarios.

“Se está solo en una casa”, dijo Marguerite Duras en su prodigioso ensayo sobre la escritura. Yo estaba solo en mi estudio, de madrugada, y escribía.

Ha pasado algo más de año y medio desde todo aquello. La novela tuvo título a los pocos días de empezar a escribir: ‘La noche se detiene’. A veces sucede así y otras de la manera contraria. No soy supersticioso con eso. La novela ya está en las librerías, ya está en las manos de algunos lectores, ya no me pertenece. Pertenece a quien quiera acercarse a ella. El planteamiento que se le presenta a la protagonista durante la larga noche en la que transcurre la historia -la mujer a la que cuida le pide que acabe con su vida-, también. Si has leído la novela, conviene no desvelar ese desenlace.

“Un libro abierto también es la noche”, escribió la Duras en ese mismo ensayo. Aquí está la noche de dos mujeres. La noche del pasado y la del presente, antes y después de detenerse.

Es todo.

Ovidio Parades es escritor
@ovidioparades

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«La noche se detiene»
, de Ovidio Parades, se ha publicado en el mes de septiembre de 2020 en la Editorial Trabe