Foto © Marcos Arroyo 2016. Cortesía del artista para Sala LAi, y para LaEscena

Los proyectos desarrollados en la sala LAi, un Laboratorio de Arte íntimo gestionado por la creadora Begoña Muñoz, poseen una impronta personal y siempre provocan interés. El espacio expositivo es experimental, allí las instalaciones, proyecciones y performances estimulan a un espectador que observa desde el exterior, a través de la ventana del local, aportando un punto de originalidad a cada una de las propuestas.

En esta ocasión LAi presenta el proyecto “o“ (Círculo) de Marcos Arroyo, instalación fotográfica centrada en una serie de retratos masculinos anónimos, elegantes e inquietantemente ensimismados en un hermetismo absoluto. Varones observados que ocultan su mirada cerrando sus ojos y rompiendo cualquier tipo de comunicación con nosotros y entre ellos mismos. Hay dos elementos que los unen: su edad y la etiqueta, aspectos que los equiparan, permitiéndoles convivir en su propio círculo. El artista, nos hace partícipes de la situación, provocando nuestra reflexión, nos enfrenta a la realidad del “tiempo y sus estragos”, para ello recurre al arte de la retórica, de la alegoría condensada en imagen.

Se podría pensar en una prolongación de su exposición “Círculo” en el Centro Antiguo Instituto de Gijón de principios de año. El concepto es el mismo: un discurso en torno a la existencia; sin embargo, en esta instalación el planteamiento es más rotundo y directo, ahonda en “el devenir y la supervivencia vital en la senectud”. Las fotografías que podemos contemplar en el espacio LAi, son un proyecto específico para el lugar, una instalación artística y no simples obras fotográficas aisladas de una exposición.

Marcos Arroyo ha participado en proyectos colectivos como “Arte con fecha de caducidad” de LABoral Centro de Arte (2010), en la XXIII Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias (2012) y ha sido premio Astragal con su propuesta “La agonía del destierro” (2011), otro sugerente proyecto en el que se planteaba un posicionamiento del espectador ante imágenes expresivas y deformantes en primer plano que nos situaban ante nuestras propias preocupaciones y asfixias. Hay algo similar en “o“, realista y duro. En un primer golpe de vista se recrea un ambiente pulcro y elegante que nos seduce pero, al detener nuestra mirada, se provoca un choque entre esa sofisticación y la rotunda presentación de la vejez. Es un escenario de vanitas: a través de la ventana/escaparate sentimos el paso del tiempo, nos reflejamos en un espejo donde se van desvelando nuestros miedos y las dudas sobre el ser. En esta época en la que está más presente que nunca el problema de la identidad, de las nacionalidades y de la vida, resulta interesante observar como Marcos Arroyo va más allá, profundiza en un mundo más íntimo y frágil, en ese delicado límite entre la existencia y la resistencia a desvanecerse, en un abrir y cerrar de ojos.


Marcos Arroyo “O

c/ Rosario 21. Cimadevilla, Gijón
Sala LAi.
Instalación fotográfica
Hasta el 20 de julio
Más información sobre el proyecto
Sobre el artista

Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte
saguazo@yahoo.es