Hace algo más de un par de años, reseñé en estas mismas páginas la primera novela publicada por Sonia Dalton (Formosa, Argentina, 1994), un texto que me sedujo por su descarado manejo de las artes complementarias de la alusión y de la elusión, puestas ambas al servicio de un relato corrosivo sobre ciertas parcelas de la cultura literaria y artística contemporáneas. La nómina de creadores y de críticos, aludidos, eludidos, alueludidos o elualudidos, que desfila por Borges en Estocolmo (2021) es apabullante (aturrullante, en mi tierra natal), ninguno de los cuales me consta que haya formulado respuesta alguna. Salvo que leamos como tal, aunque indirectamente, la novela Aira o muerte (2023), del también argentino Daniel Mecca (Buenos Aires, 1986), que, aunque también juega con la ambigüedad de la sátira, es asumidamente un texto de militancia pro-Aira y, de paso, del statu quo literario simbolizado por el apremio a ser premiado y si con el Nobel, premio apremiante donde los haya, mejor aún.

En este sentido, Ovnisciencia, la novela recién salida del horno de la escritora argentina, no nos pilla por sorpresa: la obra se articula mediante una periferia de aludidos, muchos de ellos chocantemente resurrectos, que rodea a un núcleo de eludidos principales, que los lectores (o el Lector, como le gusta decir al maestro Polluelo Yvancos) no dudarán, acierten o no, en identificar con ciertos correlatos mundanos. Pero esto no es del todo relevante, porque el juego alusión/elusión es, en este nuevo texto, mucho más instrumental que en el caso de Borges en Estocolmo. En esta, la peripecia se ve interrumpida por la torturante espera que va desde la concesión a la entrega (del apremiante premio Nobel), que el apremiante ¿premiado? dedica a desarrollar un ciclo narrativo hecho de cortas y pegas, propios y ajenos, conclusos e inconclusos, inconcluyente en su totalidad, que da lugar una obra guadianesca cuyos extremos visibles no acaban de encajar entre sí: sí (emperatriz), a Aira le entregan el premio, pero ¿a quién se lo han concedido? Ovnisciencia, aunque contiene caídas semejantes en pozuelos de aguas subterráneas, se eleva sobre una estructura narrativa más compacta y acorde, al menos según los editores del texto, con el esquema más o menos canónico de la novela de formación (Bildungsroman).

Al amparo de esta categorización genérica, Ovnisciencia gana realmente enteros como propuesta creativa, porque la protagonista de la obra, la rompedora Loles dos Santos Viveiros de Leiria (aka Loles Leiria Bem, aka Doña Loles), es toda una señora «en la casa» de los sesenta, como dicen en el vecino Portugal, al que tanto debe este libro. Loles ha dedicado su vida a los suyos con poca o escasa compensación, más allá de lo puramente material, pero una extraña transformación en su mente, relacionada con el arte de imaginar y contar historias, le permite ver la vacuidad de todo lo que va dejando atrás y el relativamente escaso tiempo que le queda por delante para alcanzar una plenitud vital genuina. ¿La consigue? ¿No la consigue? Eso, que lo descubra el lector. El detalle es menor relativamente a la verdadera bomba de relojería que contiene la obra con relación al debate, que no acaba de encenderse como debería, en torno al llamado «edadismo», es decir, el movimiento contra la marginación y/o estigmatización sociales por motivos de edad. En este sentido, creo que Loles Leiria ha llegado para permanecer como icono reivindicativo.

Ahora bien, lo que narra el texto no es exactamente el proceso (o no el proceso completo) de transformación de Loles Leiria, sino el proceso preparatorio de ese proceso de transformación vital, a cuyas puertas nos deja la parte de la historia que cuenta novela. Lo que de nuevo representa una aportación novedosa de Ovnisciencia a las muy transitadas aguas de la novela de formación: Ovnisciencia, al final, no es tal, sino, stricto sensu, una novela de preformación (eso que, «a lo divino», vendría a ser un cursillo prematrimonial).

Como Borges en Estocolmo, los episodios retrospectivos (salvo, seguramente, si eres uno de los aludidos o cuasi aludidos) son hilarantes (tronchantes, decimos en mi tierra) o, como mínimo, perplejizantes (en mi tierra, estupefacientes, pero me hago cargo de que, aquí, esto disuena), por la carga de sinsentido, asumido con naturalidad en los ambientes descritos, que contienen. Puro dadá. En muchos casos, no se les adivina, de hecho, otra misión que la de sobrecargar el absurdo asfixiante que planea por toda la novela (como en el caso de las notas de prensa servidas como en bandeja a Loles por el servicio doméstico, suponemos, o la reflexión sobre las estructuras elementales del parentesco de la familia Iglesias – la de Julio Iglesias Puga y Julio Iglesias a secas –); en otros, en cambio, aportan el trasfondo de motivaciones que empujan a Loles a buscar un versión más auténtica de sí misma antes de que sea demasiado tarde. Eso sí, no menos hilarantes, descacharrantes o tronchantes son los propios avances narrativos que aportan la textura novelesca al conjunto.

Como ya he escrito, al final nada sabemos de en qué quedará la historia de Loles, en quién y cómo será su personalidad venidera. Eso sí, como una doncella dantesca, la dejamos a las puertas, no sabemos si del paraíso o su contrario, pero de la mano de un nada desdeñable Virgilio, el (ex) crítico literario Terry Eagleton, mutua y apasionadamente enamorados.

Volviendo, para concluir, a lo que considero el apunte nuclear de la presente reseña, la gran aportación de Ovnisciencia en esta época tan marcadamente «edadista» en que nos encontramos es el mensaje de que nunca es tarde si la voluntad de transformarse es buena. Y como lo hace, repito, con abundantes dosis de dadá:

¡Que viva el edadadaísmo!

Ovnisciencia
Sonia Dalton

Mr. Griffin. 2024

Olga Arellano Velásquez ha sido profesora de la Escuela de Educación Bilingüe Intercultural (EEIB) de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP). Trabaja actualmente como profesora free lance de escritura creativa. Es asidua a las Escuelas de Verano de Asociación Española de Teoría de la Literatura (ASETEL), así como a los seminarios del Grupo de Investigación de Historia y Epistemología de la Teoría Literaria de la Universidad de Murcia, foros en los que desarrolla principalmente su vena crítica.